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EU_PUBLIC_AFFAIRS08 / 08 · historia del día3 min · 756 palabras · 144 fuentes

Once países presionan contra 478,000 visados rusos

Escrito por IAto brief AI · 8 de junio de 2026, 03:50
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The administrative machinery of the Mediterranean remains open, leaving a heavy mark on the shoreline.

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el texto · 3 min de lectura

En las playas de la Costa Azul francesa y del litoral español, turistas rusos toman el sol mientras los misiles siguen cayendo sobre ciudades ucranianas. Once países de la UE han decidido llevar esa contradicción a Bruselas. El 3 de junio enviaron una carta conjunta a la Comisión Europea para reclamar restricciones vinculantes a los visados Schengen de ciudadanos rusos, una grieta evidente en el régimen de sanciones que la UE no tiene fácil cerrar.

Las cifras detrás del malestar

Los países del espacio Schengen concedieron 477.878 visados turísticos a ciudadanos rusos en 2025, casi un 40% más que en 2023, el primer año completo tras la invasión a gran escala de Ucrania (EUobserver, GP). Tres países concentran alrededor del 75% de esas autorizaciones: Francia emitió unos 156.500 visados, Italia 161.000 y España 123.000 (Euronews, Quotidiano.net).

La carta, firmada por Suecia, Dinamarca, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Países Bajos, Islandia y Noruega, califica de «profundamente inquietante» que turistas rusos disfruten de vacaciones europeas mientras «misiles y drones siguen golpeando a civiles e infraestructuras civiles en Ucrania» (Euractiv). El ministro sueco de Migración, Johan Forssell, lo expresó sin rodeos: los rusos «que apoyan la invasión a gran escala de Rusia no deberían poder venir a Europa a descansar en playas o a beber vino tinto sentados en agradables terrazas» (GP).

Un sistema diseñado para fragmentarse

El problema es estructural. Cada país de la UE decide en sus consulados a quién concede un visado, pero, una vez que un turista ruso obtiene un Schengen francés válido, puede circular legalmente por 29 países. Estonia prohibió en agosto de 2022 la entrada de ciudadanos rusos mediante su legislación nacional de fronteras (Riigi Teataja) y los rechaza aunque el visado lo haya expedido otro Estado. Polonia ha seguido una vía similar. Son soluciones unilaterales, no una respuesta europea.

El único instrumento colectivo disponible, el artículo 25 bis del Código de Visados, permite al Consejo, donde se sientan los Gobiernos de los Estados miembros, suspender ventajas en materia de visados para un país. Pero solo se aplica cuando ese país se niega a readmitir a sus propios ciudadanos que se encuentran de forma irregular en la UE. No está pensado para situaciones de guerra o seguridad. La única vez que se utilizó, contra Etiopía en 2024, tuvo que ver exclusivamente con la cooperación en materia de retorno (Brussels Times). Para activarlo se requiere unanimidad, de modo que Francia, Italia o España podrían bloquearlo por separado.

El centro silencioso y la resistencia mediterránea

Alemania tampoco firmó la carta, pese a que en 2025 concedió menos de 24.000 visados a ciudadanos rusos, un 90% menos que antes de la guerra. El argumento de Berlín, expuesto en IPG Journal, es que una prohibición general sería «un regalo para el Kremlin», porque alimentaría la narrativa propagandística de que «Occidente no se dirige contra la guerra, sino contra el pueblo ruso» (IPG Journal). Yulia Navalnaya, viuda del líder opositor ruso, ha advertido en el mismo sentido (Le Monde).

Francia, Italia y España no ofrecieron una respuesta formal a la carta. Según Le Monde, el asunto «incomoda» a París, donde fuentes diplomáticas sostienen que las sanciones existentes ya impiden la entrada de quienes figuran en listas restrictivas y que no conviene castigar a estudiantes u opositores (Le Monde). La posición italiana queda además debilitada por la detención de un exembajador acusado de vender visados Schengen a ciudadanos rusos por hasta 16.000 euros cada uno (Difesa Online).

Una promesa aplazada

La respuesta de la Comisión, transmitida el 5 de junio por su portavoz Markus Lammert, fue prometer «medidas restrictivas específicas en materia de visados» dentro de una revisión del Código de Visados prevista para 2027, sin concretar ni el alcance ni el calendario de aprobación (Euronews). Aunque la Comisión presente la propuesta en plazo, el texto tendrá que superar la negociación con el Parlamento Europeo, cuyos eurodiputados pueden enmendarlo o rechazarlo. Francia e Italia también podrían rebajar la medida en cada fase.

La coalición de los once quiere normas vinculantes antes del próximo verano. La Comisión les ofrece una promesa para el año que viene. Entre una fecha y otra cabe otra temporada turística y, probablemente, otro medio millón de visados que el flanco oriental ve como un fracaso moral y de seguridad, mientras las costas mediterráneas lo computan como ingresos. La UE sanciona a Rusia con una mano y sella visados turísticos con la otra. Hasta que cambie el Código de Visados, no existe un mecanismo capaz de resolver esa contradicción.

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