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EU_ECONOMICS14 / 18 · historia del día3 min · 880 palabras · 25 fuentes

AKTOR entra en el gas griego

Escrito por IAto brief AI · 10 de julio de 2026, 02:50
Cómo se escribió

Maritime infrastructure stands waiting in a landscape that has not yet seen the water.

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el texto · 3 min de lectura

El grupo AKTOR firmó el 9 de julio un acuerdo marco para comprar a Motor Oil la mitad de Dioriga Gas, la sociedad que desarrolla una terminal flotante de gas natural licuado en el golfo de Corinto (Protothema). La operación está todavía en fase preliminar: recoge solo los términos básicos y queda pendiente de los contratos definitivos, de la aprobación de los consejos de administración y del visto bueno regulatorio. Aun así, muestra que dos de los grandes grupos industriales griegos están dispuestos a poner dinero en una hipótesis concreta: que el sureste de Europa necesita otra vía para importar gas. Falta saber si la región comparte ese diagnóstico.

El corredor tiene dinero detrás. La terminal, todavía no.

El activo es una FSRU, una unidad flotante de almacenamiento y regasificación: en la práctica, una instalación del tamaño de un buque donde los metaneros descargan gas natural licuado, que después se calienta para devolverlo a estado gaseoso e introducirlo en la red de gasoductos. Motor Oil asegura que Dioriga cuenta con los permisos y estudios necesarios (Enikos). No se ha publicado, sin embargo, una confirmación independiente sobre la fecha de inicio de las obras ni sobre reservas vinculantes de capacidad por parte de clientes.

La lógica comercial depende del Corredor Vertical, una ruta gasista de sur a norte que la UE considera prioritaria para diversificar suministros dentro del marco CESEC, la iniciativa de conectividad energética para Europa central y sudoriental (European Commission). El gas llegaría a Grecia por barco, se regasificaría y avanzaría hacia el norte por interconexiones con Bulgaria, Rumanía, Moldavia y Ucrania.

Esa ruta sí empieza a tener dinero detrás. En las primeras subastas de capacidad a largo plazo en el punto fronterizo greco-búlgaro de Sidirokastro, los compradores reservaron más del 45% de la capacidad disponible para el año gasista 2026/27 y los cuatro ejercicios siguientes (Protothema English). Las reservas importan porque una empresa solo paga por asegurarse espacio en un gasoducto si espera transportar gas por él. Metlen contrató unos 20 GWh diarios; DEPA Commercial y Atlantic SEE LNG Trade sumaron alrededor de 13 GWh diarios.

Atlantic SEE, una empresa conjunta controlada en un 60% por AKTOR, reservó además 4,7 TWh anuales de capacidad en el corredor para llevar gas natural licuado estadounidense a la región antes de 2030 (To Vima). Su objetivo sigue siendo convertir memorandos con Bulgaria, Rumanía y Ucrania en contratos vinculantes a 20 años (Parapolitika).

Esas reservas prueban demanda para la ruta, no necesariamente para Dioriga. Los puntos de entrada griegos ya existentes afrontan episodios de sobresuscripción. Además, el corredor solo resultó atractivo después de que los operadores rebajaran el peaje de tránsito desde unos 9,39 euros/MWh hasta menos de 6 euros/MWh para el trayecto completo entre Grecia y Ucrania (Euro2Day, Știripesurse). Esos costes recaen sobre los comercializadores, que los trasladan al precio final que pagan los compradores. Que la ruta necesitara una rebaja de casi el 40% antes de lograr compromisos muestra hasta qué punto los márgenes son estrechos.

Croacia y Rumanía ya compiten por los mismos compradores

Dioriga llega a un mercado donde ya existen alternativas operativas. La terminal croata de GNL de Krk funciona desde 2021 y ha ampliado su capacidad hasta 6,1 bcm anuales (Poslovni). El yacimiento rumano de Neptun Deep, en el mar Negro y propiedad al 50% de OMV Petrom y Romgaz, espera producir su primer gas en 2027, con una producción de meseta estimada en torno a 8 bcm anuales (HotNews). Ambos apuntan a parte de los mismos compradores sin litoral a los que Grecia quiere llegar.

Quién gana, quién paga

Si Dioriga funciona, Motor Oil y AKTOR obtendrán beneficios, la infraestructura griega de tránsito ingresará peajes y los compradores de Bulgaria, Rumanía y los Balcanes occidentales tendrán una baza adicional frente a sus proveedores actuales.

Si fracasa comercialmente, el primer golpe recaerá sobre los accionistas. Pero el riesgo no termina ahí. Bulgaria ya sabe cómo una infraestructura gasista infrautilizada puede acabar trasladándose al sector público. El acuerdo entre Botas y Bulgargaz fijaba, según las informaciones publicadas, 500.000 euros diarios en pagos fijos por capacidad con independencia del uso real, hasta que ambas partes congelaron el contrato durante 15 meses (3e-news, BTA). Cuando terminales o gasoductos incluyen cláusulas de compra obligatoria, por las que el comprador paga use o no el gas, los gobiernos suelen absorber pérdidas mediante tarifas reguladas. La factura acaba llegando a los consumidores.

Hungría y Eslovaquia, los mercados situados más al norte del recorrido, muestran por ahora el menor tirón. No hay pruebas públicas de que sus operadores de red o comercializadores de gas se hayan comprometido con la ruta griega. Su suministro habitual llega a través de TurkStream, y el GNL griego solo les interesa si el precio entregado mejora esa alternativa (Denník E).

La operación entre AKTOR y Motor Oil apuesta por que el problema energético del sureste de Europa está dejando de ser encontrar gas y pasa a ser construir rutas que las empresas puedan usar a un precio competitivo. El corredor cuenta ya con reservas reales y con una dinámica tarifaria favorable. Lo que aún no ha demostrado es que la región necesite esta terminal, en este punto, además de todo lo que ya está construido o en marcha.

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7/10/2026, 2:41:23 AM
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