Bulgaria activa la disciplina fiscal

The one-off accounting tricks vanish, leaving the structural deficit exposed in the cold.
Composición de imagen · tobriefBulgaria entró en el euro en enero. Seis meses después, Sofía ha presentado un proyecto de presupuestos para 2026 con un déficit consolidado del 5,7% del PIB (BNR, Forbes Bulgaria). El límite europeo es del 3%. La Comisión Europea ya ha dado el paso para abrir un procedimiento de déficit excesivo, el mecanismo formal que se activa cuando las cuentas públicas de un país se alejan demasiado de las reglas comunes (Comisión Europea). Para un país que se apoyó en medidas contables puntuales para superar las pruebas de entrada en la moneda única, el primer presupuesto bajo el euro muestra qué había debajo de esos ajustes.
El dinero que ya se había gastado
Bulgaria cumplió parte de los requisitos para adoptar el euro mediante decisiones legales, pero temporales: adelantó la recaudación de impuestos bancarios y anticipó al año de entrada los dividendos de empresas públicas. Esas fórmulas trasladaron al presente cientos de millones de euros de ingresos futuros. El dinero llegó una sola vez. Ahora ya no está, y el déficit refleja una brecha más estructural entre lo que Bulgaria ingresa y lo que gasta.
El proyecto, publicado el 24 de junio, prevé un gasto equivalente al 45,3% del PIB, frente a unos ingresos del 39,9%. El ministro de Finanzas, Galab Donev, promete una reducción gradual: déficit del 3,8% en 2027 y del 3,0% en 2028 (BTA). Según la propia medición europea para el conjunto de las administraciones públicas, sin embargo, el déficit seguirá por encima del 3% hasta 2028 (Comisión Europea).
El comisario Valdis Dombrovskis confirmó que el procedimiento pasará ahora a los ministros de Finanzas de la UE para una votación formal (Fakti). Las recomendaciones vinculantes y la vigilancia periódica empiezan de inmediato. Si Bulgaria no acredita avances, las reglas fiscales europeas permiten escalar hasta sanciones financieras (Reglamento (UE) 2024/1263).
Bruselas mira ya el gasto, no solo la cifra final
Con el marco fiscal reformado, en vigor desde 2024, un Gobierno no puede limitarse a prometer un déficit menor. Bruselas fija un techo al ritmo de crecimiento del gasto financiado nacionalmente, descontando los intereses y las oscilaciones del ciclo económico (Reglamento (UE) 2024/1263). La lógica es seguir el gasto que los gobiernos controlan de verdad, no solo el déficit final, que puede moverse por el crecimiento, la inflación o los efectos contables.
El presupuesto de Sofía combina medidas recaudatorias y contención del gasto: un impuesto del 10% sobre los premios del juego, viñetas de carretera un 30% más caras, aumento de la base máxima de cotización y nuevas cotizaciones personales para los funcionarios (Forbes Bulgaria). Las restricciones a las subidas automáticas de salarios públicos deberían ahorrar más de 560 millones de euros (Sega). Los sindicatos ya han empezado a presionar en contra. Pero esas medidas suman cientos de millones frente a una brecha presupuestaria que supera los 7.200 millones de euros (Investor.bg). La recaudación por sí sola no cierra estas cuentas.
Quién paga el ajuste
La carga cae sobre grupos concretos. Los funcionarios asumen nuevas cotizaciones. Las rentas más altas afrontan una subida de la base máxima. Los conductores pagan más por circular. Quienes ganen premios en el juego tendrán un nuevo impuesto. La mayor central sindical búlgara, CITUB, sostiene que los salarios y las pensiones no han provocado el déficit y no deberían soportar la corrección (BTA). Las cifras del presupuesto les dan parte del argumento: la distancia entre el 45,3% de gasto y el 39,9% de ingresos no se abrió solo por las subidas salariales recientes.
Sofía cuenta con una ventaja real: una deuda pública cercana al 30,1% del PIB, muy por debajo de la referencia europea del 60% (Fakti, Investor.bg). El problema nace del gasto y todavía no de una crisis de deuda. Rumanía muestra adónde conduce la deriva: un déficit del 9,3% en 2024, una deuda mucho más elevada y una senda de corrección que se alarga ya hasta 2030 (Eurostat).
La decisión formal del Consejo llegará en cuestión de semanas. Sofía ha puesto por escrito una senda de corrección. Ahora debe recaudar lo previsto, contener el gasto y demostrar que el regreso al 3% en 2028 descansa en algo más sólido que los ajustes puntuales que le permitieron entrar en el euro.
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