Chint proyecta 1.3 GW en Portugal

A fragile architecture supports the weight of Europe’s shifting energy dependencies.
Composición de imagen · tobriefEl Alentejo portugués concentra uno de los proyectos renovables más ambiciosos que se han presentado hasta ahora en el país: 1.300 MW de potencia solar y eólica, casi 900 MW en baterías, 2,1 millones de paneles solares y una producción anual prevista de 1.868 GWh para la red nacional (Observador, Jornal Económico). Chint, un grupo de capital chino, ha presentado la propuesta de alcance para el estudio de impacto ambiental de este complejo, situado en los municipios de Portel y Vidigueira. Es el primer paso formal en el proceso de autorización portugués. No hay nada aprobado todavía. Pero la escala del proyecto lo coloca de lleno en la principal tensión energética europea: acelerar la descarbonización y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de China para conseguirlo.
Las baterías cambian el cálculo
La parte solar y eólica bastaría para situar el proyecto entre los mayores complejos renovables de Portugal. La pieza de almacenamiento aumenta su importancia. El plan incluye 358 unidades de baterías, con unos 895 MW de potencia de almacenamiento, pensadas para absorber el excedente solar durante el día y devolver electricidad a la red cuando cae la producción fotovoltaica (Observador). Tres nuevas líneas de muy alta tensión, de entre 7,4 y 8,9 kilómetros cada una, conectarían las instalaciones con la red nacional.
La presencia de infraestructura próxima a la red activa los debates de seguridad que se han intensificado en Europa. Un sistema de baterías de este tamaño no se limita a almacenar electricidad: también ayuda a regular la frecuencia y la tensión de la red. Quien controle el programa de gestión de las baterías podría, en teoría, alterar el sistema si inyecta o retiene energía en momentos sensibles. Ese riesgo convierte una inversión limpia en una cuestión estratégica.
Alqueva-Portel tampoco es la única apuesta de Chint en Portugal. Según la prensa económica portuguesa, la compañía tendría una cartera solar de 6,6 GW en el Alentejo y 2.520 MW de capacidad de conexión contratada con REN, el operador portugués de transporte eléctrico, lo que supone más del 20% de la última lista de contratos de la empresa (Jornal Económico).
El coste de decir no
El problema europeo es que la alternativa al suministro chino suele ser más lenta y más cara. China controla más del 80% de las fases clave de fabricación de paneles solares, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA). Sus proveedores suministran alrededor del 70% de los inversores solares europeos, los equipos que convierten la electricidad fotovoltaica en la corriente alterna que utiliza la red (Boursorama/Reuters). Alemania importó baterías por valor de 22.000 millones de euros en 2025, aproximadamente la mitad procedentes de China (Handelsblatt).
Limitar el uso de equipos chinos tiene costes medibles. Las restricciones europeas a los inversores chinos en proyectos con financiación pública podrían afectar al menos a 14 GW de nueva capacidad solar, más de una quinta parte de las instalaciones anuales de la UE (Boursorama/Reuters). Los inversores fabricados en Europa cuestan en torno a un 20%-40% más que sus equivalentes chinos (EnergyNews). Retrasar un proyecto como Alqueva-Portel supone también retrasar una capacidad de almacenamiento que la red portuguesa necesita cada vez más.
La UE cuenta con una herramienta de control: el Reglamento 2019/452 permite a los Estados miembros y a la Comisión examinar inversiones extranjeras que puedan amenazar la seguridad o el orden público (European Commission). Pero el reglamento coordina, no veta. Bruselas puede advertir. La decisión corresponde a Portugal.
Los Estados miembros ya se están separando
Alemania trata los activos renovables conectados a la red como posibles vulnerabilidades de infraestructura, con comparaciones explícitas con la dependencia anterior del gas ruso (FAZ). Lituania ha ido más lejos y ha dado a los operadores de red la facultad de desconectar plantas solares de más de 100 kW que no cumplan los requisitos de ciberseguridad (pv magazine). España examina inversiones, pero también busca fábricas chinas que creen empleo local. Hungría se ha adelantado al resto y captó 3.900 millones de euros de inversión directa china en 2025, sobre todo en vehículos eléctricos y baterías, aunque la planta de baterías de CATL en Debrecen habría alcanzado solo alrededor de la mitad de la plantilla prometida dos años después de su apertura (Portfolio, HVG).
La variable crítica de seguridad en Alqueva-Portel es quién controla el programa operativo, los sistemas de gestión de baterías y los derechos de actualización remota durante los 25 años de vida del proyecto. La información publicada en Portugal ha detallado los megavatios y los paneles. Aún no ha aclarado quién se sienta ante la consola de control. Esa respuesta determinará si se trata de inversión verde o de exposición estratégica. Por ahora, ni Lisboa ni Bruselas plantean públicamente la pregunta.
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