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EU_PUBLIC_AFFAIRS04 / 08 · historia del día3 min · 769 palabras · 147 fuentes

China entrenó a 200 soldados rusos

Escrito por IAto brief AI · 20 de mayo de 2026, 03:50
Cómo se escribió

European political barriers remain stationary while military technology transfers across borders in silence.

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China y Rusia firmaron en julio de 2025 un acuerdo bilateral secreto que prohibía cualquier divulgación pública. Según sus términos, el Ejército Popular de Liberación chino adiestró entre noviembre y diciembre de 2025 a unos 200 soldados rusos en instalaciones militares, con formación en guerra con drones, combate electrónico y tácticas de infantería blindada. Algunos regresaron después al frente ucraniano. Tres agencias europeas de inteligencia siguieron el programa durante meses antes de que se hiciera público el 19 de mayo, el mismo día en que Putin aterrizó en Pekín (Kyiv Independent, n-tv).

La información desplaza a China de su papel de facilitador económico de la guerra rusa a una posición mucho más delicada: la de actor militar directo. La UE tuvo capacidad de inteligencia para destapar la operación, pero carece del sistema político necesario para castigarla.

Lo que construyó realmente el programa

Entre los participantes había instructores militares de distintos rangos, desde sargentos jóvenes hasta tenientes coroneles, muchos de ellos seleccionados precisamente por sus funciones de formación. En instalaciones del Ejército Popular de Liberación en Shijiazhuang, Zhengzhou, Yibin y Nanjing practicaron coordinación entre drones y artillería, guerra electrónica contra drones y pilotaje de aparatos de visión en primera persona con simuladores chinos. Una agencia de inteligencia informó de que algunos graduados participaron después en operaciones con drones en la Crimea ocupada y en Zaporiyia; Reuters no pudo verificar de forma independiente esa afirmación.

El programa estaba pensado para multiplicarse. Cada instructor que vuelve puede transmitir técnicas chinas de uso de drones a cientos de operadores bajo su mando. Es una transferencia de tecnología a través de capital humano, que da a Rusia acceso al conocimiento práctico del principal fabricante mundial de drones.

La trampa de la unanimidad

La UE ha ido endureciendo las sanciones contra empresas chinas que alimentan la maquinaria de guerra rusa. El vigésimo paquete de sanciones, aprobado en abril de 2026, incluyó a unas 27 entidades de China y Hong Kong. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, calificó a China de facilitador «de facto» de la economía de guerra rusa.

Sancionar sociedades pantalla, sin embargo, es muy distinto de enfrentarse a China como actor militar estatal. Los marcos sancionadores de la UE son lo bastante amplios, sobre el papel, para actuar contra quienes socavan la integridad territorial de Ucrania. El obstáculo real es político: cualquier decisión de política exterior europea dirigida contra unidades del Ejército Popular de Liberación o cargos militares chinos exige unanimidad entre los 27 Estados miembros, de modo que basta un solo veto para bloquearla. Hungría ha diluido o vetado de forma constante las iniciativas colectivas relacionadas con China, lo que hace casi imposible pasar de sanciones empresariales a sanciones militares contra el Estado chino.

Tres capitales, tres distracciones

Alemania muestra el dilema con especial claridad. El canciller Friedrich Merz expresó el 19 de mayo su esperanza de que Xi Jinping presionara a Putin para poner fin a la guerra, el mismo día en que Reuters reveló que China había entrenado a combatientes rusos. Los fabricantes alemanes de automóviles ya están perdiendo a gran velocidad cuota de mercado en China. Berlín no puede permitirse una escalada contra un socio del que depende cada vez menos, pero al que todavía teme perder.

El caso italiano tiene otra lógica. Tres días antes de la información de Reuters, el ministro de Industria, Adolfo Urso, declaró que los fabricantes chinos de automóviles eran «bienvenidos» si querían comprar fábricas cerradas de Stellantis, mientras el Gobierno endurecía discretamente los controles de seguridad sobre inversiones chinas en sectores próximos a la defensa. Ningún responsable italiano ha vinculado en público la revelación sobre el adiestramiento militar con esa política de cortejo industrial.

Polonia miró hacia otro foco de alarma. Varsovia pasó la semana gestionando la cancelación de una rotación de tropas estadounidenses e insistiendo en que la decisión «afecta a Alemania, no a Polonia». El país europeo que más tiene que temer de una mejora de las capacidades rusas con drones apenas habló de China.

El patrón se repite en las tres capitales: los Estados miembros están demasiado absorbidos por sus crisis internas y sus inversiones bilaterales como para construir un frente común ante Pekín.

Lo que sigue oculto

El acuerdo de julio de 2025 era recíproco. Al mismo tiempo que soldados rusos se entrenaban en China, «cientos» de militares chinos recibían formación en Rusia, donde absorbían tácticas de drones probadas en la guerra que más ha intensificado su uso en la historia moderna. Si el Ejército Popular de Liberación incorpora esas lecciones a su planificación operativa, el intercambio se convierte a la vez en un problema de seguridad europeo y en un problema para el Indo-Pacífico. Los dirigentes europeos tratan esos dos escenarios como si pudieran separarse. Pekín, a la vista de los hechos, no lo hace.

Tres agencias de inteligencia mantuvieron esta información durante meses y la hicieron aflorar justo cuando Putin llegaba a la capital de Xi. El momento de la filtración fue deliberado, pero la respuesta institucional que buscaba provocar aún no se ha producido.

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5/20/2026, 4:13:03 AM
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