El cable chipriota espera un NAVTEX

The vessel waits for coordinates that political backing cannot supply.
Composición de imagen · tobriefNo se ha emitido ningún aviso marítimo para realizar estudios del fondo marino en la ruta del Great Sea Interconnector entre Creta y Chipre. Una NAVTEX, el mensaje que alerta a los buques de trabajos de prospección en una zona concreta, tendría que fijar coordenadas, nombres de embarcaciones y fechas. No se ha publicado nada. Funcionarios griegos y chipriotas consultados a comienzos de agosto evitaron confirmar o desmentir que estuviera prevista (Cyprus Mail). Las informaciones procedentes de Atenas apuntan a una coordinación con Francia. Tampoco ha aparecido documento alguno (Enikos).
La ausencia de ese aviso se ha convertido en la prueba práctica de si el Great Sea Interconnector, un cable eléctrico submarino respaldado por la UE que conectaría Grecia, Chipre y, más adelante, Israel, puede transformar el apoyo político en obras. La UE ha comprometido casi 658 millones de euros en subvenciones (CINEA). La francesa Meridiam controla ahora el 66% de la sociedad del proyecto, mientras que el operador griego de la red eléctrica, ADMIE, conserva el 34% (Enerdata). Pero nada de eso basta para enviar un buque de prospección al mar.
El 40% del fondo marino sigue sin cartografiar
Antes de tender el cable, se deben cartografiar unos 898 kilómetros de fondo marino, con mediciones de profundidad, relieve y posibles riesgos. El cable transportará corriente continua de alta tensión (HVDC), la tecnología elegida para largas distancias submarinas porque pierde menos energía que la corriente alterna (EU Global Gateway). Algunos tramos de la ruta alcanzan unos 3.000 metros de profundidad (HVDC World).
Se ha completado alrededor del 60% de los estudios. El 40% restante se concentra en aguas al sur de Kasos y al sureste de Creta, donde los trabajos se interrumpieron tras un incidente en 2024 vinculado a presiones turcas (Ekathimerini). Aunque se fletara un buque en septiembre, terminar esa fase podría llevar entre 18 y 24 meses, lo que desplazaría los estudios hacia 2028 (Kathimerini). Después vendría el tendido del cable. La zona sensible se solapa con aguas donde Turquía ha declarado recientemente parques marinos, una decisión que Atenas considera sin efecto jurídico sobre los derechos soberanos griegos (Greek MFA).
Tres pasos pendientes
El proyecto cuenta con patrocinadores de peso, pero hay tres trámites que siguen abiertos. La Comisión Europea no ha recibido la notificación de concentración correspondiente a la entrada de Meridiam, de modo que Bruselas aún no ha examinado si el cambio de propiedad plantea problemas de competencia (CNA). Chipre espera la diligencia debida del Banco Europeo de Inversiones antes de comprometer fondos públicos. Y aún no se ha adoptado la decisión final de inversión, el momento en el que los promotores ponen capital sobre la mesa y se firman los contratos de construcción. Nexans, el fabricante del cable, dijo en enero que seguía comprometido con el proyecto, aunque advirtió de que la reprogramación afectaría a los plazos de entrega (Nexans).
Quién paga si suben los costes
Según Phileleftheros, el tramo Grecia-Chipre tendría un coste estimado de unos 1.900 millones de euros, repartido tras la subvención europea entre Chipre, con un 63%, y Grecia, con un 37%. Chipre, el Estado miembro más aislado eléctricamente de la UE, obtendría una conexión de respaldo y acceso a generación más barata. Nicosia ha vinculado pagos anuales de 25 millones de euros, 125 millones en cinco años, a la emisión de la NAVTEX como señal de avance tangible (Capital).
La posible subida de la factura eléctrica chipriota depende de una decisión regulatoria. El regulador debe determinar qué costes del proyecto pueden trasladarse a los consumidores mediante tarifas y cuáles deben asumir la sociedad promotora o el Estado. Andreas Poullikkas, antiguo responsable del regulador energético, sostiene que las normas europeas obligan a descontar primero las subvenciones y los ingresos de mercado, por lo que el cable no tendría por qué encarecer automáticamente los recibos (Cyprus Mail). Pero, de los cerca de 251 millones de euros que ADMIE asegura haber gastado ya, el regulador chipriota solo ha reconocido un 32% como recuperable a través de las facturas (Politis). Chipre no está aceptando sin más la contabilidad de ADMIE. No se ha publicado quién asumiría los sobrecostes derivados de la ingeniería en aguas profundas, las escoltas de seguridad o nuevos retrasos.
El Great Sea Interconnector es más creíble que hace seis meses. Tiene promotores identificados, financiación europea y un contratista para el cable. Le falta todavía el paquete de permisos y reparto de riesgos que permitiría devolver los buques de prospección a unas aguas en disputa.
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