Dinamarca prevé sabotajes, ve improbable invasión rusa

Europe prepares for attacks on the connections it depends on.
Composición de imagen · tobriefEl servicio de inteligencia militar danés afirmó el 24 de septiembre que espera que Rusia intensifique en los próximos meses las acciones contra la OTAN y Occidente que se mantienen por debajo del umbral de un conflicto armado, como el sabotaje y los ciberataques (FE). Considera bajo, aunque creciente, el riesgo de un ataque militar limitado de Rusia contra un país de la OTAN y sigue juzgando improbable una invasión a gran escala. Para Europa, el peligro más inmediato son los ataques, cada vez más frecuentes y difíciles de atribuir, contra los servicios esenciales de los que depende la sociedad.
Qué espera Dinamarca en los próximos meses
El servicio, conocido por las siglas danesas FE, denomina guerra híbrida a este tipo de presión, que recurre al sabotaje, los ciberataques, el espionaje y los intermediarios contratados en lugar de a la fuerza militar abierta. Según la cobertura danesa de la evaluación, las operaciones serían más frecuentes e incluirían ciberataques destructivos contra servicios esenciales (Politiken). Se trata de escenarios previstos por el FE, no de ataques que ya se hayan producido.
El servicio de seguridad interior de Dinamarca, PET, ya ha detectado preparativos en territorio danés. El 5 de septiembre informó de planes rusos para sabotear empresas danesas de defensa y redes que respaldan a Ucrania (PET).
PET también afirmó que no disponía de información sobre un objetivo concreto ni sobre el momento. La alerta señala con claridad la intención, pero no adelanta cuál podría ser el siguiente paso.
Un ataque limitado sería un riesgo distinto
Un ataque limitado supondría un uso localizado de la fuerza, no un intento de ocupar territorio. Según la información sobre la evaluación del FE, una posibilidad sería un ataque aislado de largo alcance contra infraestructuras que ayudan a Ucrania (Reuters). Además de causar daños materiales, pondría a prueba si los miembros de la OTAN responderían de forma conjunta.
Según la prensa francesa, Moscú podría asumir ese riesgo si creyera que la OTAN no respondería unida, y las dudas sobre el respaldo de Estados Unidos alimentarían ese cálculo (Le Figaro). Es la interpretación del FE sobre los incentivos de Rusia, no un plan conocido. El servicio no cuantifica la categoría de riesgo «bajo, pero creciente» y su resumen público no muestra las pruebas clasificadas que respaldan el cambio.
Una invasión ocupa el extremo más grave de la escala. El FE no ve indicios de que Rusia esté preparando una y calcula que esos preparativos requerirían al menos seis meses y serían difíciles de ocultar (RTÉ).
Los países más próximos a Rusia distinguen de forma similar entre sabotaje e invasión. En febrero de 2026, el servicio de inteligencia exterior de Estonia concluyó que Rusia no tenía intención de atacar a un miembro de la OTAN durante el año siguiente (EFIS). El presidente de Letonia afirmó que no veía una concentración de tropas que apuntara a una invasión, aunque se tomaba en serio el sabotaje y una posible incursión de un pequeño contingente de fuerzas especiales (LSM).
Qué tendría que decidir la OTAN
El tratado fundacional de la OTAN establece dos vías. El artículo 4 permite a un aliado que se sienta amenazado solicitar consultas, mientras que el artículo 5 compromete a los aliados a prestarse asistencia tras un ataque armado. El tratado no determina automáticamente cómo clasificar sucesos ambiguos (Tratado del Atlántico Norte).
El corte de un cable o un ataque con dron cuya autoría nadie reivindique quedarían en ese vacío. Antes de decidir qué vía seguir, los aliados tendrían que ponerse de acuerdo sobre quién está detrás.
El secretario general Mark Rutte afirmó el 24 de septiembre que las respuestas de la OTAN a las actividades híbridas podrían no hacerse públicas y no tendrían por qué reproducir el acto original (NATO). Por eso, los europeos podrían ver el sabotaje sin llegar a conocer la respuesta.
El FE ha revisado su evaluación profesional del riesgo, pero no ha revelado un plan de ataque. Su previsión sitúa una posible escalada híbrida en los próximos meses y no detecta indicios de preparativos para una invasión. Si el diagnóstico se mantiene, la tarea inmediata de los gobiernos europeos será defensiva: proteger los servicios y las rutas de suministro a Ucrania más expuestos al sabotaje y, cuando se produzca un ataque, acordar con rapidez quién es responsable.
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