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EU_ECONOMICS10 / 18 · historia del día3 min · 727 palabras · 36 fuentes

Dinamarca se abastece con biogás

Escrito por IAto brief AI · 5 de julio de 2026, 02:50
Cómo se escribió

A milestone for Danish biogas flows through a legacy infrastructure of increasing fragility.

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el texto · 3 min de lectura

Dinamarca produjo a comienzos de julio suficiente biogás para cubrir durante un día todo su consumo nacional de gas, algo que no había ocurrido hasta ahora (BT). El biogás ya aporta en torno al 40% del consumo anual danés de gas. El récord se explica por dos movimientos simultáneos: la producción de gas renovable siguió creciendo y la demanda cayó, porque cada vez menos hogares e industrias del país utilizan gas para calefacción. Es un logro tangible, aunque frágil, asentado sobre una economía donde el consumo de gas ya es reducido y va a menos.

Del estiércol al gasoducto

La tecnología no es nueva. Las bacterias descomponen residuos orgánicos —estiércol, restos de comida, lodos de depuradora— en ausencia de oxígeno y producen biogás bruto. Al retirar el dióxido de carbono y las impurezas se obtiene biometano, un gas suficientemente limpio para circular por las tuberías existentes (AIE). El operador de la red danesa, Energinet, utiliza certificados para contabilizar cuánto gas renovable entra en el sistema. El gas se mezcla físicamente en la red; los certificados permiten llevar la cuenta (Energinet).

La cuestión trasciende a Dinamarca. Después de que Rusia recortara el suministro de gas en 2022, el plan REPowerEU fijó para 2030 un objetivo de 35.000 millones de metros cúbicos de biometano (REPowerEU). La lógica es sencilla: el gas producido a partir de residuos locales no puede cortarlo un proveedor extranjero. Además, a diferencia de la electricidad eólica o solar, el biometano puede almacenarse en infraestructuras ya existentes y sirve en sectores donde la electrificación avanza con lentitud o resulta cara, como la industria de alta temperatura o los edificios antiguos (Comisión Europea).

La factura recae en quienes siguen usando gas

Los beneficios llegan a los agricultores que explotan digestores, a los promotores de proyectos y a los operadores de las redes de gas. Los hogares ganan de forma indirecta, por una mayor resiliencia energética. También pueden perder de forma directa.

Producir biometano es caro. Casi en todas partes depende de precios de compra garantizados, financiados mediante tarifas del gas o presupuestos públicos. A medida que cae el consumo, el coste de mantener las redes de tuberías se reparte entre menos usuarios. El regulador energético francés, la CRE, elevó un 5,87% la tarifa regulada de distribución de gas desde el 1 de julio de 2026 (CRE). Le Monde resumió la dinámica con claridad: el consumo baja más deprisa que la red, de modo que cada usuario restante paga más por mantener las tuberías en funcionamiento (Le Monde).

Los hogares daneses afrontan la misma presión. Aunque la red se vuelva más verde, los precios siguen vinculados a los mercados internacionales mayoristas del gas, porque el biometano entra en el mismo sistema comercial que el gas fósil. Un informe danés calculó que los hogares con caldera de gas ya pagan 5.000 coronas más al año que antes del shock de precios de 2022 (Ritzau). Que las moléculas sean verdes no significa que las facturas vayan a ser más baratas.

Alemania refuerza esa advertencia. Un estudio de Fraunhofer ISE concluyó que la calefacción de gas, incluso con una proporción creciente de gas verde, podría costar hasta 49.000 euros más en 20 años que una bomba de calor para una vivienda unifamiliar tipo (Energie & Management). Eso no convierte el biometano en inútil. Indica que es demasiado escaso y caro para mantener a millones de hogares conectados al gas. Su valor está allí donde la electrificación aún no llega: determinados procesos industriales, suministro de respaldo y edificios difíciles de transformar.

Un récord con terreno favorable

El hito danés refleja décadas de inversión en biogás agrícola dentro de un mercado gasista pequeño. La mayor parte de Europa está bastante lejos de esa situación. Irlanda aspira a producir 5,7 TWh de biometano en 2030, pero solo cuenta con dos plantas que inyectan gas en la red y producen unos 75 GWh al año, menos del 1,5% de su objetivo (We Are Biogas).

La lección danesa existe, pero tiene condiciones. El biometano funciona cuando se combina con una demanda de gas en descenso y con criterios estrictos sobre el destino de un gas verde escaso. El riesgo es que récords como este se utilicen como argumento político para conservar infraestructuras gasistas que cada vez necesitará menos gente, mientras la factura de mantener abiertas esas tuberías recae sobre quienes sigan conectados.

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7/5/2026, 2:33:18 AM
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