Drones cierran el Southern Bridge de Kyiv

Kyiv waits for engineers while its daily crossing stands empty.
Composición de imagen · tobriefLos repetidos ataques rusos con drones han obligado a cerrar el Puente Sur de Kiev, por el que cruzan el Dniéper seis carriles de carretera y la línea verde del metro (Yle). El viernes por la tarde seguía cerrado a coches y trenes, aunque no había ninguna alerta aérea activa. Las autoridades municipales dijeron que no se reabrirá hasta que institutos especializados determinen si es seguro (UA.News, RBC Ukraine). Al margen de lo que pretendiera Moscú, el coste recae en quienes se desplazan por una ciudad que el río divide en dos.
Una ciudad dividida por un puente cerrado
El primer ataque llegó el 1 de octubre, cuando dos drones impactaron cerca de un pilar mientras cruzaba un tren del metro. El alcalde, Vitali Klitschko, dijo que nadie a bordo resultó herido y que una primera inspección no había detectado daños estructurales graves (Kyiv Independent).
Esa primera valoración tranquilizadora no se mantuvo. Según las informaciones, otro impacto esa misma tarde dañó un pilar, el firme de la calzada y una barrera de hormigón que protege las vías del metro; los ataques continuaron el 2 de octubre (DW Ukrainian). Aún no se ha publicado una evaluación técnica definitiva, por lo que nadie ajeno a los equipos de inspección conoce el estado real del puente.
Kiev se extiende a ambos lados del río, así que el cierre de un paso desvía el tráfico hacia los demás. Se desviaron autobuses, se formaron atascos en las calles de Pechersk y, según un periodista, aquella mañana algunos taxis costaban más de 2.000 grivnas (TSN). La administración municipal indicó que el Puente del Metro quedó reducido a un solo carril en dirección desde la margen izquierda a la derecha, y que otros pasos tenían restricciones durante las alertas aéreas (RBC Ukraine).
Una ruta entre ambas márgenes siguió funcionando. Kyiv City Express informó de que su línea circular cruzó el río con todo su recorrido y según el horario previsto (ZN.ua).
Las víctimas mortales de esa noche se produjeron en otro lugar. Un dron alcanzó un bloque de viviendas de 25 plantas en el distrito de Darnytskyi: murió una persona y otras dos resultaron heridas (DW Ukrainian). No se ha confirmado ninguna víctima en el propio puente.
Qué sostiene Rusia y qué exige el derecho
El Ministerio de Defensa ruso incluyó un puente de Kiev entre los objetivos que, según afirmó, tenían fines militares. No dio detalles sobre este puente en concreto, y Reuters no pudo verificar la afirmación (Reuters). La información pública no muestra que por este paso circulara tráfico militar.
Ivan Stupak, antiguo miembro de los servicios de seguridad ucranianos, sostuvo que reducir la capacidad de los puentes podría ralentizar el paso de camiones militares (Polsat News). Es una hipótesis sobre lo que pueden lograr los ataques contra puentes en general, no una prueba sobre este caso.
El derecho de los conflictos armados plantea una prueba más precisa que la distinción entre objetivos civiles y militares. El artículo 52 del Protocolo adicional I, aprobado en 1977 como complemento de los Convenios de Ginebra y que delimita qué pueden atacar los ejércitos, permite atacar un objeto solo si contribuye de forma efectiva a la acción militar y el ataque ofrece una ventaja militar concreta en ese momento (CICR). Los atascos y la paralización del metro no permiten responder a ninguna de esas dos preguntas. Para determinar si los ataques fueron legales harían falta pruebas sobre el uso del puente y la ventaja que Rusia esperaba obtener.
Por qué los medios extranjeros siguieron el tráfico de Kiev
El cierre tuvo eco más allá de los medios ucranianos. La radiotelevisión pública finlandesa Yle explicó cómo una misma estructura soporta el tráfico de carretera y de metro (Yle). El canal polaco Polsat News consultó a un analista de seguridad sobre los ataques y sobre cómo podía proteger Ucrania sus puentes (Polsat News). Reuters siguió cada nuevo impacto hasta el 2 de octubre, basándose en las declaraciones del alcalde (Reuters).
La mayoría de esas informaciones se apoyó en las autoridades de Kiev, ya que el acceso independiente a los daños es limitado. A los editores extranjeros les interesó el efecto de los ataques en la vida cotidiana: los drones golpearon repetidamente una de las principales arterias de una capital europea, y los desvíos de autobús y las tarifas de los taxis permitían a los lectores de Helsinki o Varsovia imaginar el problema en sus propias ciudades.
Rusia ha atacado un puente por el que pasan coches y metro, y Kiev no podrá reabrirlo hasta que los ingenieros confirmen que es seguro; la decisión corresponde ahora a los institutos especializados de la ciudad. Deben determinar si el puente y el tramo del metro expuesto pueden volver a soportar el tráfico sin riesgo. Mientras tanto, sus habitantes afrontan trayectos más largos, pagan más por los taxis y se apiñan en los pasos que siguen abiertos.
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