Skip to main content
EU_ECONOMICS07 / 08 · historia del día3 min · 819 palabras · 145 fuentes

El BCE estrecha el grifo ruso

Escrito por IAto brief AI · 5 de junio de 2026, 03:50
Cómo se escribió

The mechanical pipeline of windfall profits narrows as the financial climate changes.

Composición de imagen · tobrief
el texto · 3 min de lectura

El comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, dijo el 5 de junio en Riga a los ministros de Finanzas que Europa debe ir «más allá de los beneficios extraordinarios» de los activos rusos congelados para seguir financiando a Ucrania (Kyiv Independent). La frase es la admisión más clara hasta ahora de que el modelo financiero de la UE para sostener a Kiev tiene fecha de caducidad: a medida que el BCE, el Banco Central Europeo que fija los tipos de interés de la zona euro, ajusta los tipos a la baja, también se reduce la renta que generan esos fondos rusos inmovilizados.

Cómo funciona el dinero y por qué se está reduciendo

Unos 200.000 millones de euros en reservas del banco central ruso permanecen congelados en Euroclear, la cámara de compensación belga que liquida operaciones transfronterizas de valores (Euroclear, Belga News Agency). El dinero sigue perteneciendo legalmente a Rusia. La UE no toca el principal. Se queda con los intereses que generan esos activos, los llamados «beneficios extraordinarios», y canaliza alrededor del 90% hacia Ucrania (European Parliament).

La fragilidad del sistema es aritmética. Euroclear reinvierte el efectivo congelado en instrumentos a corto plazo que siguen de cerca el tipo de depósito del BCE. Cada recorte de 25 puntos básicos, un cuarto de punto porcentual, reduce esos ingresos extraordinarios en unos 485 millones de euros al año. Cuando los tipos estaban altos, la rentabilidad era abundante. Al bajar, la vía de financiación se estrecha de forma mecánica, al margen de la voluntad política.

La inflación subyacente de la zona euro se ha acercado al 2,2%, lo que aumenta la presión sobre el BCE para que mantenga la relajación monetaria. Todo el esquema descansaba sobre una premisa: que los tipos seguirían elevados durante tiempo suficiente. Esa hipótesis parece cada vez más débil.

Dos préstamos, dos garantías muy distintas

En 2024, el G7 acordó un préstamo ERA de 50.000 millones de dólares para Ucrania, dentro del mecanismo de Aceleración Extraordinaria de Ingresos, concebido para devolverse con futuros beneficios extraordinarios (G7 Leaders Statement). Si esos ingresos siguen menguando, la devolución se complica con cada recorte de tipos.

La exposición mayor está en otro lugar. Un préstamo separado de la UE por 90.000 millones de euros, cerrado en abril de 2026, cubre ayuda de defensa y apoyo macrofinanciero para Ucrania (Council of the EU). En este caso, la garantía no son los beneficios extraordinarios, sino el propio presupuesto comunitario. Si Rusia nunca paga reparaciones y el principal congelado sigue intacto, la factura recaerá sobre los contribuyentes europeos. Esa es la puerta que Dombrovskis intenta abrir.

El conflicto de intereses de 1.700 millones de Bélgica

Bélgica aplica un impuesto de sociedades del 30% sobre los beneficios extraordinarios de Euroclear, lo que aporta unos 1.700 millones de euros anuales a su hacienda. El país es, al mismo tiempo, custodio de las reservas rusas congeladas y uno de sus principales beneficiarios financieros.

El primer ministro belga, Bart De Wever, se ha negado varias veces a estudiar la confiscación del principal, con el argumento de que «Europa no está en guerra con Rusia» y de que una incautación equivaldría a un acto de guerra. El canciller alemán, Friedrich Merz, canceló la semana pasada un viaje a Noruega para cenar en privado con De Wever y con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en un intento de desbloquear la situación. Salió sin acuerdo. La decisión se ha aplazado al 18 de diciembre.

El Gobierno neerlandés encabeza el campo contrario. El ministro de Finanzas, Eelco Heinen, propuso en mayo movilizar hasta 210.000 millones de euros en activos congelados para Ucrania, como alternativa preferible a una nueva deuda común de la UE (UNN). El argumento neerlandés es directo: que pague Rusia, no los contribuyentes europeos.

Lo que ningún país ha hecho nunca

Ningún país occidental ha confiscado reservas soberanas de un banco central sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, donde Rusia ejercería su veto (EPRS). La congelación actual puede defenderse jurídicamente como una medida temporal y reversible. Incautar el principal sería permanente y no tiene precedentes.

Rusia ya libra la batalla en los tribunales. Su banco central presentó en febrero de 2026 una demanda ante el Tribunal General de la UE, en Luxemburgo, contra la congelación indefinida (Courthouse News). Por separado, nueve inversores rusos han enviado notificaciones de arbitraje contra Bélgica al amparo de un tratado de inversión entre la URSS y Bélgica de 1989 que nunca se extinguió (Le Monde).

La preocupación sistémica va más allá de este litigio. Si Europa confisca las reservas rusas, los bancos centrales de China, de los Estados del Golfo y de otros países podrían empezar a preguntarse si sus activos denominados en euros son realmente seguros. Los líderes de la UE volverán a reunirse el 18 de diciembre. Para entonces, cada mes de tipos más bajos habrá encarecido un poco más el mantenimiento del statu quo.

How was this article?

Help us get better

Details about this article
Model:
claude-opus-4-6
Generated:
6/5/2026, 3:11:49 AM
Pipeline run:
eu_pipeline_20260605_015006
Watermark:
SynthID (Google's invisible watermark)
Human review:
None before publication
Learn more about our methodology