La UE autoriza Nezglyal para niños

For boys who seem well, a timely scan can open treatment.
Composición de imagen · tobriefUn niño corre, lee y juega como cualquier otro, pero una resonancia rutinaria revela una pequeña zona dañada en el cerebro. En los niños con adrenoleucodistrofia cerebral, una enfermedad hereditaria poco frecuente, ese hallazgo puede conducir ahora a un tratamiento. El 21 de septiembre, la Comisión Europea autorizó Nezglyal (leriglitazona), un medicamento oral para esta fase inicial (EMA).
Por qué se hacen resonancias a niños que parecen sanos
La enfermedad se debe a una alteración del gen ABCD1. En condiciones normales, este gen ayuda a las células a eliminar un tipo de molécula grasa de cadena muy larga; cuando falla, esas grasas se acumulan (consenso).
Tener el gen alterado no permite saber cuándo se inflamará el cerebro, y los médicos aún desconocen qué desencadena esa fase. Cuando empieza, la inflamación daña la sustancia blanca, que conecta las distintas regiones del cerebro mediante fibras protegidas por una capa aislante, y el deterioro del niño puede ser rápido (revisión de la enfermedad).
Por eso se mantiene a estos niños bajo vigilancia. Las recomendaciones internacionales aconsejan hacer la primera resonancia a los dos años, repetirla cada seis meses hasta los 12 y, a partir de entonces, una vez al año (guía).
En muchas de esas resonancias se inyecta gadolinio, un medio de contraste. Una barrera protectora suele impedir que llegue al tejido cerebral. Cuando hay inflamación activa, esa barrera puede volverse permeable en el borde de la lesión; el contraste se filtra y la ilumina, como la humedad que se extiende por una grieta en una pared.
Una lesión que no se ilumina es visible, pero no presenta señales de esa filtración. Suele corresponder a una fase más temprana, aunque la evolución varía de un niño a otro. Es el grupo al que se dirige Nezglyal.
La indicación autorizada abarca a niños de entre dos y 12 años con este tipo de lesiones sin realce y con pocos síntomas neurológicos o ninguno (EMA). El tratamiento establecido para la enfermedad cerebral en fase inicial, el trasplante de células madre, puede frenar su avance, pero no reparar el daño; además, conlleva riesgos importantes y solo es una opción para quienes cumplen los requisitos (consenso). Nezglyal añade una pastilla a las alternativas disponibles.
Siete niños de cada veinte
La evidencia procede de NEXUS, un estudio en el que se administró leriglitazona a 23 niños sin incluir un grupo sin tratamiento con el que comparar los resultados (registro de NEXUS). De los 20 niños con datos suficientes, siete, un 35%, alcanzaron lo que el estudio denominó «detención de la enfermedad» (EMA).
Se consideró que la enfermedad se había detenido si el niño se mantenía estable en las evaluaciones clínicas y en las resonancias durante el estudio, o hasta que recibía un trasplante. El término describe una pausa en la evolución de la enfermedad, no la reparación del cerebro.
¿Es mucho un 35%? Los registros de niños sin tratamiento indican que aproximadamente un 10% habría llegado a ese resultado de todos modos (EMA). Comparar con datos de años anteriores ofrece menos garantías que seguir al mismo tiempo a dos grupos, porque los niños del estudio pueden diferir de los incluidos en esos registros.
El desglose de los resultados ayuda a entender por qué la indicación es tan concreta. Según Medscape, seis de los nueve niños con lesiones sin realce alcanzaron la detención de la enfermedad, frente a uno de los 11 cuyas lesiones ya se iluminaban. Las cifras son pequeñas, pero apuntan a que el tratamiento funciona mejor en la fase inicial.
Entre los efectos adversos descritos figuran el aumento de peso, la hinchazón de los párpados y un menor recuento de glóbulos blancos (EMA). Con tan pocos niños, no se pueden valorar los riesgos infrecuentes ni los que aparecen a largo plazo.
La autorización llegó después de que se rechazara una solicitud más amplia; un nuevo expediente, respaldado por los datos pediátricos, convenció a los reguladores (pharmaphorum). Se concedió «en circunstancias excepcionales», una vía prevista para enfermedades muy raras en las que resulta difícil reunir todos los datos. La empresa deberá aportar más información de seguridad, mantener un registro para seguir la eficacia a largo plazo y presentar actualizaciones anuales (EMA).
De un laboratorio español a las farmacias alemanas
El medicamento nació de la investigación pública. Según El País, el equipo de Aurora Pujol, en IDIBELL-CIBERER, observó en 2010 que la pioglitazona, un fármaco relacionado, reducía la inflamación cerebral en ratones. El instituto cedió la patente a Minoryx, una empresa de Mataró que desarrolló la leriglitazona para que llegara mejor al cerebro (El País).
La aprobación europea no significa que el medicamento vaya a estar ya a la venta. Minoryx y su socio comercial prevén lanzarlo primero en Alemania antes de que acabe 2026; la llegada a otros mercados dependerá de las negociaciones sobre el precio (comunicado). Cada país decide si lo financia y cómo lo incorpora a su sistema sanitario.
El acceso sigue sin estar resuelto incluso en el país donde se desarrolló. El País cuenta el caso de un niño español que recibió el fármaco durante unos tres años mediante uso compasivo, es decir, antes de su aprobación y tras una autorización individual, pero no consta que España haya decidido financiarlo con fondos públicos (El País).
La indicación convierte las resonancias periódicas en la puerta de entrada al tratamiento. Nezglyal solo puede ayudar a los niños cuyas lesiones se detecten antes de que empiecen a realzarse, así que su alcance en cada país dependerá de que las resonancias se hagan a tiempo. El registro de Minoryx y el seguimiento exigido por la EMA deberán mostrar si la estabilidad observada en este grupo reducido de niños se mantiene.
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