Gas a €87: importadores pagan primero

Europe enters winter with less gas stored and replacement cargoes costing more.
Composición de imagen · tobriefLa tarde del 13 de octubre, el gas con entrega en noviembre cotizó a 87,20 euros por megavatio hora, cerca de un 3% más que el día anterior y en su nivel más alto desde finales de 2022 (Der Standard/APA). En febrero, ese mismo índice rondaba los 32 euros (Brussels Times). La reducción del suministro catarí y unas reservas europeas más bajas explican la subida; el coste recae primero en las empresas que necesitan comprar ahora gas para sustituir el que no han recibido.
La cotización corresponde al TTF, un centro de negociación neerlandés cuyos contratos de futuros fijan el precio de referencia del gas en Europa (ICE). Un contrato de futuros fija hoy el precio del gas que se entregará más adelante. Ese precio sube cuando los compradores prevén un invierno con menos oferta, aunque hoy no falte gas en ningún hogar o fábrica. Es un precio mayorista: la factura de nadie cambia automáticamente con él.
Menos gas catarí y menos reservas
Antes de la interrupción, Qatar suministraba cerca de una quinta parte del gas natural licuado que se comercializa en el mundo, según dijo su emir, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, en un discurso el 13 de octubre (Amiri Diwan). El gas natural licuado (GNL) se enfría hasta convertirse en líquido para poder transportarlo en buques. El emir afirmó que una parte importante de las exportaciones cataríes se había visto interrumpida y señaló dos causas: el estrecho de Ormuz, por donde deben pasar los buques cataríes, está cerrado, y Ras Laffan, la principal planta de exportación del país, sufrió daños.
Parte de esos daños tendrá efectos duraderos. Los ataques de marzo dejaron fuera de servicio cerca del 17% de la capacidad exportadora de Qatar, y QatarEnergy calculó que las reparaciones llevarían entre tres y cinco años (S&P Global). Los compradores europeos compiten ahora con los asiáticos por los cargamentos disponibles, lo que encarece el gas para ambos.
Europa también tiene menos gas almacenado. Las reservas de la UE estaban al 72% el 1 de octubre, frente al 83% de un año antes (ENTSOG). La Comisión Europea sostiene que los gasoductos y las terminales de importación pueden abastecer un invierno normal pese a las menores reservas (European Commission).
ENTSOG, la asociación de operadores de las redes de gas europeas, también elaboró escenarios para evaluar posibles resultados; no son previsiones. En un invierno normal, las reservas terminarían marzo en torno al 29%. Si llegara a Europa un 20% menos de GNL, quedarían cerca del 13% (ENTSOG). Pagar más ahora por el gas del invierno es la forma en que los compradores se protegen frente a ese segundo escenario.
Este panorama ayuda a entender por qué el gas de invierno es caro, aunque no aclara qué provocó la subida de esa tarde: las informaciones disponibles no la vinculan a un único factor.
Los importadores pagan primero
El coste inmediato recae en las empresas que deben sustituir el gas que no llegó. La italiana Edison afirmó que Qatar no entregó 35 cargamentos destinados a su terminal de importación del Adriático, unos 4.600 millones de metros cúbicos de gas, y que a finales de septiembre había reemplazado 23 (Edison). Edison no ha dicho cuánto pagó. Las empresas en esa situación deben comprar a los precios actuales del mercado, mientras que los productores y comercializadores con gas disponible para vender se benefician de la misma subida.
Las facturas de los hogares subirán más tarde y de forma desigual
Los hogares no compran futuros del TTF. Sus proveedores adquieren gas con antelación y trasladan los costes de tres formas principales. Algunos clientes tienen contratos a precio fijo; otros, ofertas indexadas, cuyo precio sigue un indicador publicado; y otros pagan tarifas reguladas, fijadas o limitadas por el Estado. Cada modalidad cambia en un momento distinto.
Francia muestra ese desfase. Su regulador energético, la CRE, publica el indicador de referencia que siguen las ofertas indexadas. El indicador subirá un 6,6% el 1 de noviembre, lo que añadirá unos 12 euros a la factura media de ese mes para esos clientes (CRE). La CRE calculó esa cifra a partir de los precios de septiembre, por lo que no recoge la subida de esta semana.
España aplaza parte del coste. Limitó al 35% la subida de octubre del componente del gas en la tarifa regulada; a partir de enero de 2027, los hogares devolverán la diferencia aplazada, con intereses (BOE). El tope rebaja las facturas de este otoño y eleva las de más adelante.
El mercado refleja un colchón de gas más reducido para el invierno. Importadores como Edison, que necesitan cargamentos para sustituir los que no han llegado, asumen el coste inmediato. Los hogares pagan según sus contratos y las reglas tarifarias de cada país, de modo que un cliente francés con una oferta indexada y uno español acogido a la tarifa regulada notarán la misma subida mayorista en momentos distintos. Aún no se sabe qué parte del encarecimiento de esta semana acabará en las facturas domésticas. Dependerá del frío que haga este invierno y de cuánto GNL llegue a Europa.
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