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EU_PUBLIC_AFFAIRS08 / 18 · historia del día3 min · 618 palabras · 14 fuentes

Visados al Taliban para negociar retornos

Escrito por IAto brief AI · 23 de junio de 2026, 03:50
Cómo se escribió

Logistics require a functional landing ground that political recognition refuses to acknowledge.

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La Comisión Europea intenta que las devoluciones de afganos funcionen sin reconocer al Gobierno talibán. Ese es el equilibrio incómodo que aflora en una información de NOS, según la cual Bélgica concedió visados de un día a cinco representantes talibanes para participar en conversaciones sobre afganos cuya solicitud de asilo ha sido denegada. No hay constancia pública, ni belga ni comunitaria, que confirme ese extremo, pero el problema que señala sí existe: las devoluciones necesitan documentos, acceso al aeropuerto y aceptación a la llegada, y esas palancas están ahora en manos de los talibanes.

La puerta del visado

La UE permite contactos con responsables talibanes sin que eso implique reconocimiento desde que el Consejo fijó en 2021 su posición sobre Afganistán. La distinción parece ordenada sobre el papel, pero se complica cuando los Gobiernos intentan expulsar a personas. Un vuelo de retorno no se organiza solo con doctrina jurídica; alguien en Kabul debe recibir a la persona enviada.

El papel de Bélgica, si la información de NOS es correcta, sería limitado pero políticamente delicado. Según el Código de visados de la UE, Bélgica decide quién entra en su territorio para una estancia corta de este tipo. El artículo 25 permite conceder, en casos excepcionales, un visado válido solo para un territorio limitado.

Ese visado no resolvería todo. Si alguno de los delegados figura en la lista de sanciones de la ONU contra los talibanes, Bélgica tendría que encajar además el viaje en el procedimiento de exención de la prohibición de viajar de Naciones Unidas. Un permiso breve de entrada no bastaría por sí solo.

Conversar no es pactar

La Comisión puede abrir un canal. No puede, por sí sola, comprometer a la UE en un acuerdo de readmisión con los talibanes. El derecho comunitario deja margen para negociar fórmulas de retorno, pero los acuerdos internacionales formales siguen pasando por el procedimiento previsto en los tratados, incluidos el artículo 79.3 y el artículo 218.

Ese reparto de poder importa porque los Gobiernos europeos están presionados para demostrar que una solicitud de asilo fallida puede acabar en expulsión. Alemania muestra el límite. Berlín deportó en agosto de 2024 a 28 hombres afganos a Kabul, descritos como condenados por delitos, en un vuelo que se habría organizado a través de Qatar (PBS/AP, Al Jazeera). Reuters informó después del interés alemán en mantener conversaciones directas con los talibanes.

Hasta ahora, el patrón ha sido estrecho, mediado y jurídicamente expuesto. Los Gobiernos pueden prometer devoluciones más duras. Para ejecutarlas necesitan una contraparte a la que no quieren legitimar.

Austria también ha defendido mantener abiertas las opciones de retorno a Afganistán, incluida la presión de 2021 recogida por Reuters. El programa de la presidencia danesa de la UE sitúa los retornos y la cooperación con países terceros entre sus prioridades publicadas. Bélgica, como Estado anfitrión, asumiría el escrutinio inmediato sobre los visados, las sanciones y el riesgo de que el contacto se parezca demasiado a un reconocimiento.

El límite de los derechos

Ninguna reunión en Bruselas altera la prohibición de enviar a una persona a un lugar donde pueda sufrir daños graves. La Directiva de retorno obliga a respetar el principio de no devolución, que impide retornar a alguien a una situación de peligro. La Carta de los Derechos Fundamentales prohíbe las expulsiones cuando exista un riesgo serio de tortura o trato inhumano.

Los tribunales pueden frenar las expulsiones caso por caso. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos hizo absoluta esa protección bajo el artículo 3 en Saadi contra Italia. La actual guía de la EUAA sobre Afganistán sigue identificando grupos expuestos a riesgos graves, mientras Amnistía Internacional y Human Rights Watch describen una represión severa de los talibanes, en especial contra mujeres y niñas.

El contacto no equivale al reconocimiento. Las preguntas pendientes son más concretas: quién entró en Bélgica, con qué tipo de visado, bajo qué base de sanciones y si se buscó algún entendimiento sobre devoluciones. La política europea de retorno choca con el control talibán de Afganistán, y la parte más sensible puede estar ocurriendo fuera de la vista pública.

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6/23/2026, 10:49:00 AM
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