Flandes registra 14 casos del Nilo Occidental

In Flemish gardens, the bird–mosquito cycle now reaches people.
Composición de imagen · tobriefUna picadura de mosquito en Flandes ya puede transmitir el virus del Nilo Occidental. Bélgica registró sus primeras infecciones humanas autóctonas de la temporada: 15 hasta el 7 de octubre (ECDC). En agosto de 2025, científicos belgas ya habían detectado el virus en aves silvestres (Sciensano). Los casos humanos muestran que un virus identificado primero en animales salvajes está llegando a las personas.
«Autóctono» significa que la persona contrajo el virus dentro del país, y no durante un viaje al extranjero (informe semanal del ECDC). El 15 de octubre, Flandes notificó 14 casos confirmados y dos fallecimientos, ambos de personas con riesgo de sufrir complicaciones graves (Departamento de Salud de Flandes). Esas cifras solo muestran la parte visible: la mayoría de las infecciones por el virus del Nilo Occidental no causa síntomas (ficha informativa del ECDC), por lo que muchas personas infectadas no acuden al médico ni se hacen una prueba.
Una carrera de relevos entre aves y mosquitos
Para entender por qué la detección en aves afecta a las personas, puede imaginarse una carrera de relevos. Durante el verano, aves silvestres y mosquitos se transmiten el virus. Un mosquito pica a un ave infectada y el virus se multiplica en el insecto; después, otra picadura lo transmite a un ave distinta (ISS). Las aves mantienen el ciclo porque su sangre contiene suficiente virus para que otro mosquito lo adquiera.
Las personas y los caballos quedan fuera de ese ciclo. Pueden enfermar, pero llevan tan poco virus en la sangre que un mosquito que los pique no puede infectarse (servicio federal de salud de Bélgica). Los especialistas los llaman «hospedadores terminales»: en ellos se interrumpe la cadena de transmisión.
Esto tiene una consecuencia práctica. Una persona infectada en Flandes no transmite el virus a los mosquitos de su entorno y, por tanto, no alimenta el brote. Cada caso humano apunta a mosquitos infectados y, detrás de ellos, a aves portadoras del virus en la zona. La infección de una persona indica que el ciclo entre aves y mosquitos se desarrolla cerca de donde vive la población.
Lo que revelaron las aves y los caballos
Bélgica detectó el virus en aves antes de registrar casos humanos autóctonos. Ese orden indica cuándo se encontró, pero no cuándo llegó. Como la mayoría de las infecciones no causa síntomas, es posible que algunos casos humanos anteriores pasaran inadvertidos.
Este año, los hallazgos en animales mostraron hasta dónde se había extendido el virus. Bélgica notificó 14 focos en caballos y 26 en aves en 18 de sus 44 regiones estadísticas (informe del ECDC y la EFSA). Cada tipo de hallazgo aporta información distinta. Un foco en aves muestra que el ciclo de transmisión está activo en esa zona. Un caballo enfermo, como una persona, es un hospedador terminal. Su infección indica que los mosquitos portadores ya picaban a grandes mamíferos y que la población cercana estaba expuesta a las mismas picaduras.
Bélgica no es una excepción. El ECDC describió una cifra récord de infecciones por el virus del Nilo Occidental este año y su expansión a nuevas zonas de Europa (ECDC). Según el informe conjunto del ECDC y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, la temporada de 2026 abarcó más territorio que cualquier otra anterior. A comienzos de octubre, la transmisión había remitido respecto al máximo de agosto y septiembre (informe del ECDC y la EFSA).
La protección consiste en evitar las picaduras. El ECDC recomienda usar repelente, llevar ropa holgada y larga al anochecer, cuando los mosquitos están más activos, colocar mosquiteras en ventanas y camas y eliminar el agua estancada donde crían los insectos (ECDC). Estas medidas son especialmente importantes para las personas con riesgo de sufrir complicaciones graves, como las dos que fallecieron en Flandes.
En alrededor de un año, Bélgica ha pasado de detectar el virus en aves silvestres a registrar infecciones humanas autóctonas, con presencia del virus en animales en buena parte del país. La vigilancia ya ha documentado los distintos eslabones, desde las aves y los mosquitos hasta los caballos y las personas. Los equipos que siguen las infecciones en animales y humanos observarán si el ciclo vuelve a activarse en las mismas zonas cuando regresen los mosquitos el próximo verano.
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