Cuatro pacientes localizan objetos tras terapia génica ocular

In an early trial, some participants find a doorway with assisted sight.
Composición de imagen · tobriefPersonas con una enfermedad ocular hereditaria que les había causado ceguera aprendieron a detectar y localizar objetos delante de ellas mediante una inyección de terapia génica, unas gafas que estimulan la visión con luz y prácticas supervisadas con ambos elementos. En un ensayo con diez pacientes con retinosis pigmentaria avanzada, cuatro de los ocho que completaron las pruebas con objetos mejoraron (IFLScience). Los resultados, publicados el 7 de octubre en el New England Journal of Medicine, amplían a un grupo pequeño una técnica que ya se había descrito en un solo paciente (artículo del NEJM).
Algunos participantes también encontraron una puerta o siguieron una línea en el suelo con las gafas puestas, aunque los investigadores no indican cuántos lograron completar esas tareas (comunicado del equipo investigador). Son capacidades limitadas. Para quienes apenas percibían algo más que la luz, suponen habilidades nuevas.
Enseñar a ver a las células mensajeras
Para entender el tratamiento, conviene empezar por el funcionamiento de un ojo sano. En la parte posterior del ojo, unas células llamadas bastones y conos captan la luz, como el sensor de una cámara digital. La retinosis pigmentaria las destruye lentamente, a lo largo de los años.
Más adelante en esa cadena están las células ganglionares, que llevan señales del ojo al cerebro. Pueden sobrevivir a las células que captan la luz (artículo de 2021 en Nature Medicine). Siguen funcionando, pero ya no tienen señales que transmitir.
La inyección les asigna una nueva función. Un virus modificado e inocuo actúa como mensajero y lleva instrucciones genéticas para que las células ganglionares produzcan una proteína sensible a la luz. Una vez que cuentan con ella, la luz puede activarlas directamente, sin pasar por los fotorreceptores que han desaparecido.
El tratamiento no modifica el gen defectuoso que causó la ceguera. Por eso, los investigadores esperan que el método pueda ayudar a personas con mutaciones muy distintas, una hipótesis compartida por otras terapias oculares de esta familia (revisión de estrategias retinianas independientes del gen). Un ensayo con diez pacientes aún no puede demostrarlo.
Las gafas proporcionan la señal luminosa a la que responden las células tratadas, y los participantes practicaron su uso bajo supervisión (artículo del NEJM). El ensayo, financiado por la empresa francesa GenSight, incluyó a personas que conservaban relativamente bien la capa de células ganglionares (registro del ensayo).
Dos formas distintas de medir los resultados
El ensayo midió la mejoría de dos maneras, que responden a preguntas distintas.
La primera fue la sensibilidad a la luz: cuán tenue puede ser una luz para que la persona la perciba. Siete de los diez participantes mejoraron y seis superaron el umbral que los investigadores habían fijado de antemano para considerar que la mejora era clínicamente relevante (IFLScience). Ese umbral mide la capacidad de percibir luz, no el funcionamiento en la vida diaria.
La segunda medida se basó en tareas con objetos: determinar si hay algo sobre una mesa delante de la persona e indicar dónde está. Cuatro de los ocho participantes examinados mejoraron. Es el resultado que más se acerca a una visión práctica. Nadie recuperó la visión normal, pudo leer textos ni reconocer caras.
El hallazgo amplía trabajos anteriores. En 2021, el mismo programa de investigación comunicó que un hombre podía percibir, localizar, contar y tocar objetos con el ojo tratado y las gafas, pero no sin ellas (artículo de 2021 en Nature Medicine). El nuevo estudio aporta datos de más participantes y muestra que el efecto no se limitó a una sola persona.
La seguridad, lo primero
Este fue un ensayo inicial, cuyo objetivo principal era comprobar la seguridad del tratamiento. La mayoría de los efectos secundarios relacionados con los ojos fueron leves o moderados (comunicado del equipo investigador). Se produjo un episodio grave justo después de una inyección, pero se resolvió en cuestión de minutos.
El diseño limita lo que puede concluirse sobre la mejora de la visión. Todos los participantes recibieron el tratamiento; no hubo asignación aleatoria ni un grupo de comparación de pacientes sin tratar o que desconocieran si habían recibido la terapia (registro del ensayo). Sin ese grupo, resulta difícil distinguir el efecto del tratamiento de la práctica, la motivación o el azar.
El registro prevé que el estudio termine en octubre de 2027 (registro del ensayo). Por ahora, se trata de un resultado de investigación, no de un tratamiento disponible. El ensayo detectó una capacidad limitada para localizar objetos con ayuda de gafas en algunos pacientes con retinosis pigmentaria avanzada, dentro de un estudio pequeño y sin grupo de control. Solo un ensayo más amplio y controlado permitirá saber si esa capacidad puede convertirse en una visión útil para la vida diaria.
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- 10/8/2026, 1:35:35 AM
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- Human review:
- None before publication