Plan del G7: 100 millones, diésel incierto

Europe’s diesel supply depends on more than opening the reserves.
Composición de imagen · tobriefLos países importadores de petróleo han liberado unos 325 millones de barriles de sus reservas de emergencia desde marzo, algo más del 80% de lo que se comprometieron a aportar, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE, el organismo que coordina esas reservas) (AIE). El 2 de octubre, el G7 prometió liberar otros 100 millones de barriles en cuatro meses (declaración del G7). Ninguna de las dos cifras aclara cuánto diésel adicional llegará a Europa, donde escasea precisamente ese combustible.
Dos cifras que miden cosas distintas
El 11 de marzo, los 32 miembros de la AIE acordaron poner a disposición del mercado 400 millones de barriles, la mayor liberación coordinada de la historia de la agencia (AIE). Una reserva de emergencia es petróleo crudo o combustible ya refinado que un Gobierno almacena, o que obliga a las empresas a mantener, para responder a una interrupción del suministro. Según el recuento de octubre, quedarían unos 75 millones de barriles de la oferta de marzo que aún no constan como liberados (AIE, marzo, AIE, octubre).
Las dos cifras también describen acciones distintas. En marzo, los Gobiernos se comprometieron a poner petróleo a disposición del mercado; en octubre, la AIE contabilizó petróleo liberado. Ninguna constituye un registro público del combustible vendido a compradores o entregado a depósitos.
Después, el G7, el grupo de grandes democracias desarrolladas que incluye a Estados Unidos, Japón, Alemania y Francia, añadió su propio plan. Prevé liberar 100 millones de barriles en cuatro meses y adelanta una parte sustancial de esos volúmenes a los primeros 20 días (declaración del G7). El comunicado dice que el plan tiene en cuenta los compromisos ya cumplidos, pero no precisa cuántos barriles son nuevos ni indica cuánto diésel se liberará.
Le Figaro planteó la pregunta obvia: ¿se incluye en el nuevo plan el saldo pendiente de marzo o se suma a él (Le Figaro)? Hasta que alguien lo aclare, no se pueden sumar sin más el recuento de octubre y el plan del G7 (Franceinfo, El Elíseo).
Por qué el diésel es el cuello de botella
Las exportaciones de crudo de Oriente Próximo se han recuperado de forma notable, dijo a los líderes del G7 el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol. En cambio, los envíos de productos refinados, es decir, combustibles como el diésel que ya han pasado por una refinería, siguen muy limitados; los ataques contra refinerías rusas han agravado la escasez (AIE). El crudo tiene que pasar por una refinería antes de llegar al depósito de un camión. El diésel almacenado se salta ese paso y puede distribuirse directamente.
Por eso, la composición de lo que se libera importa tanto como el volumen. En marzo, el desglose provisional de la AIE indicaba que las aportaciones europeas serían principalmente productos refinados (AIE). Ni el recuento de octubre ni el plan del G7 incluyen una cifra pública sobre el diésel.
Los miembros del G7 también se comprometieron a no restringir las exportaciones de combustible entre ellos (declaración del G7). El compromiso importa a Europa, después de que Washington amenazara con limitar los envíos de diésel a través del Atlántico (To Brief).
Lo que se ofrece, lo que se vende y lo que cuesta en el surtidor
La información publicada por los Gobiernos muestra la distancia que puede haber entre «poner a disposición» un combustible y venderlo. El Gobierno neerlandés contabiliza casi 4,7 millones de los 5,4 millones de barriles comprometidos como «liberados o puestos a disposición» y afirma que su organismo de reservas, COVA, empezó a ofrecer 50.000 toneladas de diésel el 2 de octubre (Gobierno neerlandés). Una oferta no es una venta: los compradores todavía tienen que aceptar el combustible.
Alemania muestra la misma distancia. Berlín destinó 2,6 millones de toneladas de unas reservas de alrededor de 20 millones (Gobierno alemán). Solo ha confirmado que los compradores aceptaron una primera partida, pero no ha comunicado su volumen. Las agencias europeas que gestionan las reservas contabilizan el combustible por peso, mientras que la AIE lo hace en barriles, lo que dificulta aún más sumar las cifras nacionales.
Que el diésel se venda tampoco significa que vaya a bajar su precio. Handelsblatt consideró que la medida del G7 puede servir más como señal a corto plazo para los mercados que como una forma de abaratar el combustible de manera duradera (Handelsblatt). El ministro polaco de Energía, Miłosz Motyka, expresó sus dudas el 2 de octubre. Como el suministro no se había interrumpido, no veía motivos para liberar diésel polaco y sostenía que hacerlo apenas abarataría el combustible en las gasolineras (XYZ).
Su argumento parte de cómo se forma el precio del combustible. El precio en el surtidor incluye el precio mayorista —lo que pagan los operadores entre sí—, además de los márgenes de distribución y los impuestos; por eso, una bajada del precio mayorista solo se traslada parcialmente a los conductores. Si el diésel sigue caro, quienes más lo consumen lo notarán primero: las empresas de transporte por carretera y las que usan maquinaria diésel. Cuanto más dure la escasez, más probable será que trasladen parte de ese coste a sus clientes.
El G7 pidió a la AIE un informe en un plazo de 20 días (declaración del G7). Hasta entonces, los datos permiten concluir que la liberación acumulada de reservas es considerable, pero el G7 no ha precisado cuánto diésel adicional llegará al mercado europeo: no ha publicado ni cuánto se solapa el plan con el compromiso de marzo ni el desglose por tipo de combustible.
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