Alemania rebaja al 0,5% el crecimiento

The national engine of growth is smothered by its own administrative architecture.
Composición de imagen · tobriefEl Consejo Alemán de Expertos Económicos, el Sachverständigenrat que asesora al Gobierno, ha recortado su previsión de crecimiento para 2026 del 0,9% al 0,5%, una revisión a la baja del 44% en seis meses. Tras contraerse en 2023 y 2024, la mayor economía europea entra en su cuarto año consecutivo de práctica parálisis. La presidenta del consejo, Monika Schnitzer, afirmó que la economía solo crece gracias al gasto público en defensa e infraestructuras. Sin esa aportación del Estado, Alemania estaría en contracción.
La ilusión de los 500.000 millones de euros
Berlín creó en marzo de 2025 un fondo especial de 500.000 millones de euros para infraestructuras e inversión climática, repartido entre proyectos federales, con 300.000 millones; gobiernos regionales, con 100.000 millones, y un fondo de transformación climática, con otros 100.000 millones. Esa deuda queda fuera del freno constitucional alemán, que limita el endeudamiento anual del Estado.
El problema es que el Instituto ifo, uno de los principales centros alemanes de investigación económica, calcula que el 95% de la nueva deuda levantada a través del fondo en 2025 no se tradujo en inversión adicional. El Gobierno trasladó partidas ya existentes del presupuesto ordinario al fondo especial. De los 24.300 millones de euros disponibles, la inversión real solo aumentó en 1.300 millones. Clemens Fuest, presidente del ifo, lo describió como una forma de tapar agujeros presupuestarios con dinero financiado mediante deuda.
Incluso el dinero nuevo se encuentra con cuellos de botella. La Comisión Europea señala que Alemania no tiene suficiente mano de obra, capacidad de planificación ni rapidez administrativa para absorber con agilidad un volumen de inversión tan grande. El dinero existe en los documentos presupuestarios, pero no llega a la economía real con la velocidad necesaria.
Un choque energético sobre una economía debilitada
El detonante inmediato del recorte es el conflicto con Irán y la interrupción casi total del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, que ha encarecido con fuerza el petróleo y el gas. El consejo prevé ahora que la inflación alcance el 3,0% en 2026, frente al 2,1% que estimaba en noviembre.
Ese choque energético golpea a una economía debilitada por tres cambios estructurales: la pérdida del gas ruso barato tras 2022, la menor demanda china de maquinaria y automóviles alemanes, y la transición al vehículo eléctrico, que está redibujando el sector del automóvil. El modelo exportador alemán se apoyaba en energía barata y en una fuerte demanda industrial exterior. Ambos pilares se han erosionado.
El muro demográfico
La advertencia más dura del consejo se refiere a los seguros sociales. Las cotizaciones que pagan empresas y trabajadores para financiar pensiones, sanidad, desempleo y dependencia ya equivalen al 42,3% del salario bruto. Sin reformas, esa cifra subirá al 45,4% en 2030 y al 49,7% en 2040.
El mayor factor de presión es el seguro sanitario, cuyo gasto ha aumentado un 64% desde 2005, mientras los ingresos solo crecieron un 31%. A medida que se jubilen los nacidos durante el baby boom, se prevé que las cotizaciones para pensiones pasen del 18,6% al 21,8% en 2040; el consejo calcula que esa carga creciente restaría entre un 0,5% y un 0,9% al PIB en 2035.
Veronika Grimm, miembro del consejo, lo formuló sin rodeos: «El tamaño del Estado del bienestar debe ajustarse al crecimiento del país. No se puede seguir aumentando el gasto social cuando la economía no crece».
Por qué Europa debe mirar a Alemania
Alemania representa alrededor del 29% del PIB de la eurozona. Su estancamiento se transmite al resto del bloque a través de las cadenas de suministro y de la demanda de importaciones. El BCE se enfrenta ahora a una colisión difícil: Isabel Schnabel, miembro de su comité ejecutivo, defiende una subida de tipos el 11 de junio para contener la inflación energética, mientras la economía alemana necesita lo contrario. Como observa Bruegel, el BCE no puede diseñar al mismo tiempo una política óptima para una Alemania estancada y para economías del sur, como España, que resisten mejor.
Se prevé que el déficit público alemán aumente del 2,7% del PIB en 2025 al 4,3% en 2027, por encima del límite del 3% fijado por la UE. El país que durante años dio lecciones al sur de Europa sobre endeudamiento registra ahora un déficit creciente sin que ese esfuerzo se traduzca en más crecimiento.
El riesgo adopta una forma circular: el bajo crecimiento eleva el déficit, el aumento del gasto social estrecha el margen presupuestario y el estímulo fiscal llamado a romper esa dinámica se diluye entre ajustes contables y límites de capacidad. La prueba para Berlín será convertir el dinero prestado en inversión productiva antes de que llegue de lleno la factura demográfica.
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- 5/28/2026, 3:10:09 AM
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