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TECH_SCIENCE08 / 10 · historia del día3 min · 795 palabras · 11 fuentes

El DNS secuestrado permitió certificados para Google

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Escrito por IAto brief AI · 7 de octubre de 2026, 02:50
Cómo se escribió

Three altered country-code domains let attackers obtain certificates for names they did not own.

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el texto · 3 min de lectura

El candado que aparece junto a una dirección web indica que una autoridad de certificación, una empresa en la que confía el navegador, ha comprobado que quien solicitó el certificado controla ese nombre. El 6 de octubre, Google informó de que unos atacantes habían alterado registros DNS asociados a tres dominios territoriales de primer nivel: .gh, de Ghana; .sl, de Sierra Leona; y .as, de Samoa Americana. Así consiguieron certificados que los navegadores consideran válidos para varios dominios de Google y de otras organizaciones (Google). Google afirma que sus propios sistemas no fueron vulnerados y que no hay pruebas públicas de que los certificados se utilizaran contra quienes visitaban esos sitios.

El punto débil estaba por encima de los sitios web, en el DNS, el sistema que traduce nombres en direcciones. Cada consulta puede entenderse como una cadena de remisiones: en un ejemplo hipotético, la zona .gh contiene una referencia a los servidores que responden por acme.gh, y estos indican la dirección del sitio. Si alguien modifica esa referencia en la zona superior, las consultas sobre acme.gh llegan a los servidores que elija el atacante (RFC 1034). Google no ha precisado qué registros se alteraron ni ha identificado a las entidades que gestionan esos dominios o las cuentas implicadas.

Cómo un DNS manipulado puede conseguir un candado

Antes de emitir un certificado, una autoridad debe comprobar que quien lo solicita controla el nombre. Una vía automatizada habitual utiliza el propio DNS: la autoridad entrega un código aleatorio recién generado y comprueba que se haya publicado un registro coincidente en el DNS de ese dominio (RFC 8555). Es como demostrar que se vive en una dirección recibiendo allí una carta.

Ese es uno de los métodos por los que un secuestro del DNS puede permitir obtener un certificado sin tocar los servidores del propietario legítimo. Hay otras comprobaciones, entre ellas las validaciones basadas en la web (Let's Encrypt), y Google no ha explicado cuál superaron los atacantes.

Por eso Google sostiene que los emisores actuaron correctamente. Las normas del sector establecen que un emisor debe tomar una comprobación satisfactoria como prueba de que quien solicita el certificado controla el nombre (CA/Browser Forum). Si el propio directorio de direcciones ofrece datos engañosos, un emisor que siga el procedimiento al pie de la letra puede entregar un certificado válido a quien no corresponde.

Dos defensas habituales muestran hasta qué punto ese directorio es sensible. DNSSEC añade firmas digitales a las respuestas DNS, como un sello que permite detectar manipulaciones, para que el servicio de resolución de nombres del dispositivo pueda confirmar que la respuesta ha seguido la cadena de autoridad prevista. La firma no permite saber si el titular del dominio autorizó el cambio; por eso, una modificación publicada por una autoridad superior secuestrada seguiría superando la comprobación. Los registros CAA permiten al titular indicar qué autoridades de certificación pueden emitir certificados para sus nombres. Sin embargo, esa lista también está en el DNS, de modo que quien controle las respuestas podría modificarla (RFC 8659). Google no ha dicho si los nombres afectados contaban con alguna de estas protecciones.

Chrome bloquea los certificados

Chrome bloqueó los certificados que Google identificó mediante CRLSets, una lista de revocación que el propio navegador distribuye a sus usuarios (Chromium). Después, Google rastreó Certificate Transparency, registros públicos donde se anotan los certificados emitidos, algo parecido a un registro de la propiedad que cualquiera puede consultar (Certificate Transparency). Allí encontró más dominios afectados, pertenecientes, según Google, a grandes marcas mundiales a las que no identificó.

Google asegura que avisó a los titulares con los que pudo contactar, bloqueó sus certificados en Chrome y colaboró con los emisores para revocarlos en otros programas. Advierte de que las medidas de Chrome no protegen de forma fiable a quienes usan otros navegadores y de que no puede garantizar que haya localizado todos los dominios afectados.

Un certificado, por sí solo, no redirige a los usuarios a ningún sitio. Para aprovecharlo, un atacante también tendría que desviar sus conexiones a un servidor que lo presente. Google afirma que no ha detectado sitios falsos, sesiones interceptadas ni credenciales robadas, y el relato de Ars Technica reproduce en gran medida los hallazgos de Google sin confirmarlos de forma independiente (Ars Technica). No hay pruebas públicas de que los certificados se utilizaran contra quienes visitaban esos sitios.

El incidente muestra que la confianza que inspira un candado depende también de la autoridad DNS situada por encima de cada nombre, incluso cuando se trata de sufijos regionales pequeños. Google recomienda a los titulares vigilar de forma continua los registros de Certificate Transparency en toda su cartera de dominios, incluidos los aparcados y los regionales, porque ahí se haría visible por primera vez un certificado que no hubieran solicitado (Google).

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10/7/2026, 1:42:18 AM
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