Italia apenas ejecuta €3.7bn europeos

Thousands of administrative approvals accumulate across a landscape where nothing is being built.
Composición de imagen · tobriefEl Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), el fondo de 577.000 millones de euros que la UE creó en 2021 para reconstruir las economías tras la covid, tiene una fecha límite cerrada: el 31 de agosto de 2026. A partir de entonces, no contará ningún nuevo hito. El 30 de septiembre deberán haberse presentado todas las solicitudes de pago. El dinero no gastado se perderá. Hasta ahora, los gobiernos han recibido alrededor del 58% del fondo (Comisión Europea, ING Think). El verdadero atasco aparece después: entre el momento en que un Estado cobra de Bruselas y el momento en que ese dinero levanta un hospital o llega a una pequeña empresa.
Italia cobró el dinero. Los proyectos no llegaron.
Italia muestra el problema con especial claridad. Roma ha recibido 166.000 millones de euros, el 85% de los 191.000 millones que tiene asignados, la mayor dotación de la UE (Gobierno italiano). Sin embargo, el Tribunal de Cuentas italiano solo ha identificado 3.700 millones de euros en proyectos efectivamente completados (upday, Il Resto del Carlino). El resto se encuentra en distintas fases de tramitación administrativa. Miles de municipios pequeños recibieron fondos, pero carecen de personal suficiente para gestionar licitaciones y controlar la ejecución. Las regiones del sur van más rezagadas: Sicilia presenta una tasa de pago del 22% y Calabria del 25%, frente al 47% de Véneto (Il Foglio).
La escasez administrativa coincide con otra más material. Los costes de construcción han subido un 40% desde 2022, mientras que las subvenciones europeas que financian esos proyectos se calcularon con precios de 2021 (Legacoop Romagna). La cuenta deja fuera de juego a muchos contratistas: una empresa gana la reforma de un colegio con un presupuesto y, antes de terminar la cubierta, los materiales se han comido el margen. En 2025 se abrieron 13.500 procedimientos de insolvencia en el sector italiano de la construcción (Unioncamere). Cada quiebra paraliza la obra pública que dependía de esa empresa.
Más al este, el cuadro es aún peor. Hungría solo ha recibido el 9% de sus 10.400 millones de euros, con 9.500 millones bloqueados por disputas sobre el Estado de derecho (Portfolio.hu). Rumanía se expone a posibles penalizaciones de 15.000 millones de euros por tener 38 hitos pendientes (DCNews). Bulgaria solo ha logrado absorber el 53% tras encadenar siete gobiernos desde la aprobación de su plan.
Sobrevivir rebajando objetivos
Los países que parecen ir mejor han llegado a menudo a ese punto reduciendo sus ambiciones. Portugal evitó perder 2.000 millones de euros al reprogramar su plan tres veces, eliminar líneas de metro en Lisboa y Oporto, recortar a la mitad los objetivos de vivienda y reducir en un 40% las camas sanitarias previstas (Eco/Sapo, Observador). También canalizó 964 millones de euros hacia un banco de desarrollo cuyos programas de préstamos computan como «ejecutados» cuando se firman los contratos, no cuando se completan los proyectos (Conta-la.pt). El propio organismo portugués de supervisión planteó la pregunta: «¿Estamos sacrificando el impacto?».
Grecia, que ha recibido el 68,5% de su paquete de 36.000 millones de euros, afronta una presión distinta. La demanda de préstamos baratos del MRR, con tipos de interés de entre el 0,3% y el 1%, supera la oferta disponible en 6.000-8.000 millones de euros (News247). Cuando esos préstamos se agoten, las empresas tendrán que financiarse a tipos de mercado tres o cuatro veces más altos (Protothema).
Un defecto incorporado al diseño
El Tribunal de Cuentas Europeo ha señalado la contradicción central: el MRR paga por hitos, no por costes reales. No existe un mecanismo para recuperar el dinero si un hito se ha cumplido formalmente, pero la inversión que lo sostiene nunca se termina (Informe especial 13/2024 del TCE, eucrim).
El problema de fondo, como apuntó Bruegel, un centro de estudios económicos con sede en Bruselas, es que los pagos basados en resultados exigen instituciones fuertes (Bruegel). Rumanía, Bulgaria y Hungría, los países con administraciones más débiles, son precisamente los que más necesitan transformarse. El MRR se diseñó para cerrar brechas. En la práctica, las ha reproducido.
El Consejo Fiscal Europeo estima que las subvenciones del MRR han añadido alrededor de un 0,25% del PIB anual a la inversión pública de la UE, un impulso que desaparecerá en 2027 sin que haya nada preparado para sustituirlo (Consejo Fiscal Europeo). El próximo marco presupuestario europeo empezará en 2028 y los negociadores ni siquiera han acordado si debe existir una herramienta permanente de inversión. La incógnita ya no es si se perderá dinero, sino cuánto se perderá y si alguien medirá el vacío que deje.
How was this article?
Help us get better
Help us get better
Details about this article
- Model:
- claude-opus-4-6
- Generated:
- 5/24/2026, 3:29:51 AM
- Pipeline run:
- eu_pipeline_20260524_015006
- Watermark:
- SynthID (Google's invisible watermark)
- Human review:
- None before publication