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EU_PUBLIC_AFFAIRS01 / 08 · historia del día3 min · 777 palabras · 138 fuentes

El Pentágono recorta brigadas en Europa

Escrito por IAto brief AI · 23 de mayo de 2026, 03:50
Cómo se escribió

A digital promise of five thousand troops stands alone in the Baltic mist.

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El Pentágono redujo la semana pasada de cuatro a tres las brigadas de combate estadounidenses desplegadas en Europa, con lo que sus fuerzas terrestres vuelven al nivel previo a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia (Stars and Stripes, Washington Examiner). Horas después, Donald Trump anunció en Truth Social que enviaría «5.000 soldados adicionales a Polonia». No se ofrecieron detalles operativos. El Pentágono remitió a los periodistas a la Casa Blanca, que a su vez los devolvió al mensaje publicado en la red social (Stars and Stripes). El ministro polaco de Exteriores, Radosław Sikorski, interpretó la promesa como una forma de «mantener la presencia de tropas estadounidenses más o menos en el nivel actual» (Notes from Poland).

La distancia entre el titular y las cuentas marcó la semana que los ministros de Exteriores de la OTAN pasaron en Helsingborg, Suecia, preparando la cumbre de julio en Ankara.

La secuencia de retiradas

El 1 de mayo, Trump ordenó retirar 5.000 soldados de Alemania. El 13 de mayo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, canceló la rotación de una brigada acorazada de 4.000 efectivos hacia Polonia, pese a que el material ya estaba en tránsito y algunas unidades avanzadas se encontraban sobre el terreno (Breaking Defense, Politico). Los mandos del Ejército dijeron al Congreso que se les había informado de la cancelación apenas unos días antes.

Después llegaron las informaciones según las cuales Trump llamó a Hegseth para exigir explicaciones, molesto porque se hubiera señalado a Polonia y no a un aliado menos cooperativo. A continuación apareció el mensaje de Truth Social sobre los «5.000» soldados para Polonia. La vía más sencilla sería reactivar la rotación que acababa de cancelarse.

La fuerza rotatoria total de EE UU en Europa probablemente se reducirá en torno a 5.000 efectivos. El comandante supremo aliado en Europa, Alexus Grynkewich, confirmó esa cifra el 19 de mayo y advirtió a los aliados de que debían «esperar sin duda nuevos redespliegues» (OTAN). El Pentágono también ha rebajado discretamente sus compromisos con el Modelo de Fuerzas de la OTAN, el marco clasificado en el que los miembros prometen capacidades para su activación en caso de guerra. Al quedar fuera de los límites formales de efectivos fijados por la legislación estadounidense, el Congreso no puede bloquearlo (Military Times).

Alemania encaja el golpe

El reajuste sigue un patrón reconocible. Los aliados que cooperaron con las operaciones militares de Washington contra Irán mantuvieron sus fuerzas. Los que pusieron objeciones las perdieron. Alemania, cuyo canciller, Friedrich Merz, criticó en público la estrategia de Trump sobre Irán, perdió soldados y también un despliegue previsto de misiles de crucero Tomahawk. Polonia, cuyo presidente, Karol Nawrocki, mantiene un canal personal con Trump, recibió una recompensa en redes sociales (Der Spiegel).

Berlín asumió la humillación con discreción. El ministro de Exteriores, Johann Wadephul, presentó la retirada como una «rotación esperada» y rutinaria (Deutschlandfunk). Merz, que había defendido públicamente la compra de 400 misiles Tomahawk fabricados en EE UU, dejó de mencionar el asunto después de que Washington guardara silencio sobre la solicitud de compra. Alemania explora ahora una empresa conjunta para producir misiles de crucero en territorio nacional (ZDF).

El ministro de Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, expresó en Helsingborg el malestar más amplio de los aliados: «Todo lo que afecta a la disuasión y las capacidades de la OTAN debe hacerse de forma coordinada» (Ministerio de Exteriores de Estonia). Su objeción no iba dirigida al reparto de cargas, sino a decisiones tomadas sin consultar a los aliados que soportan las consecuencias.

Ormuz, fragatas y la carrera por producir

El secretario de Estado, Marco Rubio, añadió en Helsingborg un segundo foco de presión al advertir a los aliados de que preparasen un «plan B» para el estrecho de Ormuz si Irán se niega a reabrir la vía marítima. Planteó la cuestión como una prueba del valor de la OTAN para Washington (OTAN). Francia rechazó esa premisa. «El Tratado del Atlántico Norte se aplica al Atlántico Norte», dijo un portavoz del Ministerio de Exteriores. «No es su finalidad ni la alianza adecuada para un asunto en Oriente Próximo» (Iran International).

La respuesta europea empieza a pasar de la protesta a la compra. Suecia firmó un acuerdo para adquirir cuatro fragatas al grupo francés Naval Group, su mayor adquisición militar desde los años ochenta (Le Monde, Euronews). Francia ha extendido su paraguas de disuasión nuclear a ocho países socios, con grupos bilaterales de dirección ya en marcha con Alemania, Suecia y Dinamarca (L'Éventail). Las retiradas punitivas buscaban forzar la disciplina de los aliados. Están acelerando, en cambio, el desarrollo de una defensa europea que puede dejar la capacidad de presión estadounidense en segundo plano.

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