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TECH_SCIENCE03 / 10 · historia del día3 min · 867 palabras · 14 fuentes

El Niño complica el invierno europeo

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Escrito por IAto brief AI · 9 de octubre de 2026, 02:50
Cómo se escribió

A warmer Pacific shifts Europe’s winter odds from far away.

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El Pacífico ecuatorial se encamina hacia uno de los episodios de El Niño más intensos desde, al menos, 1950, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM). En Europa, esa intensidad altera las probabilidades estacionales, pero no permite determinar si un país concreto tendrá un invierno lluvioso, templado o frío. Para entender por qué, conviene empezar por lo que miden realmente las cifras que encabezan los titulares.

Dos escalas para medir el calor del océano

Los meteorólogos siguen una amplia franja oceánica a lo largo del ecuador en el Pacífico central, conocida como Niño 3.4 (Climate Reanalyzer). Calculan la temperatura media de la superficie y la comparan con la media de largo plazo; la diferencia se denomina «anomalía». La OMM prevé una anomalía media de unos 3,7 °C entre octubre y diciembre, frente a los 2,6 °C registrados en el máximo de noviembre de 2015 a enero de 2016 (OMM).

NOAA, la agencia climática estadounidense, aplica otra medida a las mismas aguas. Su Relative Oceanic Niño Index calcula la anomalía trimestral de Niño 3.4, le resta la anomalía media de todos los océanos tropicales y aplica después otro ajuste estadístico (NOAA). Puede imaginarse como una carrera en la que el viento de cola ayuda a todos: se descuenta esa ventaja común y solo cuenta cuánto se ha adelantado un corredor al resto.

Con esa escala más estricta, NOAA calcula en un 83 % la probabilidad de que el índice alcance +2,5 °C entre octubre y diciembre, umbral que considera propio de un episodio de intensidad histórica. La cifra supera los máximos de +2,3 °C a +2,4 °C de 1982-1983, 1997 y 2015 (probabilidades de intensidad de NOAA). Las cifras de la OMM y NOAA usan escalas distintas, así que no deben interpretarse como estimaciones contradictorias de la misma temperatura.

Algunos medios fueron más allá. Weatherzone informó de que la zona superó los 30 °C el 5 de octubre, por primera vez en una serie diaria que comienza en 1981 (Weatherzone, Climate Reanalyzer). El dato procedía de información preliminar y no se pudieron verificar de forma independiente ni la cifra ni su posición en la serie. La tabla semanal de NOAA registra 29,9 °C para la semana centrada en el 30 de septiembre, frente a 29,8 °C en una semana próxima al máximo de 2015 (datos semanales de NOAA). Esas cifras confirman el calor excepcional, pero las diferencias en la semana y el periodo de promedio impiden confirmar el récord diario.

Cómo una franja oceánica desplaza las lluvias en el mundo

En condiciones normales, los alisios empujan las aguas cálidas de superficie hacia Indonesia y Australia, mientras que en el este aflora agua más fría. Es como el agua de una bañera que se acumula en un extremo cuando se sopla de forma constante: al parar, vuelve hacia el otro lado. Cuando los alisios pierden fuerza, el agua cálida se desplaza hacia el este y las nubes de lluvia la siguen; el cambio en la circulación atmosférica debilita aún más los vientos y alimenta el proceso (explicación de NOAA).

La evaluación de NOAA del 8 de octubre detecta esa pauta coordinada en los vientos, las lluvias y el océano. También señala que, a algunas profundidades del Pacífico oriental, el agua está más de 10 °C por encima de lo habitual (diagnóstico de NOAA).

El desplazamiento de la principal franja de lluvias de los trópicos modifica las zonas donde asciende y desciende el aire, lo que inclina las probabilidades estacionales a miles de kilómetros. La previsión de la OMM apunta a más lluvias en algunas zonas del Gran Cuerno de África y a condiciones más secas en partes del subcontinente indio (previsión de la OMM). Se trata de cambios de probabilidad para regiones extensas: hasta ahí llega la precisión de la señal del Pacífico.

Europa recibe la influencia al final de una larga cadena

Una revisión del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio y Copernicus, actualizada el 5 de octubre, concluye que la respuesta media de Europa a El Niño cambia entre noviembre-diciembre y enero-febrero (ECMWF/Copernicus). Los inviernos concretos con una señal intensa del Pacífico también han sido muy distintos entre sí. Los patrones de presión del Atlántico, las condiciones polares y la estratosfera, la capa alta de la atmósfera, compiten con la influencia del Pacífico.

El Met Office británico expuso ambas posibilidades en su revisión del 5 de octubre (Met Office). El Niño puede aumentar la probabilidad de un tiempo más lluvioso, ventoso y templado en el Reino Unido a finales de otoño y comienzos del invierno. Después del máximo del Pacífico, un vórtice polar más débil, el anillo de vientos que gira muy por encima del Ártico, podría elevar la probabilidad de episodios fríos. El servicio meteorológico subraya que ninguna de esas señales permite anticipar una nevada concreta.

El dato más firme es la probabilidad, cercana al 100 %, que la OMM atribuye a que el episodio del Pacífico se prolongue hasta febrero; se refiere al océano, no al tiempo europeo (OMM). Un Pacífico muy cálido puede alterar las probabilidades estacionales en Europa, pero no permite anticipar qué invierno tendrá cada país. Los boletines nacionales que se actualicen a lo largo del otoño irán afinando esas previsiones.

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