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EU_PUBLIC_AFFAIRS17 / 17 · historia del día3 min · 722 palabras · 31 fuentes

Sulyok firma el fin de su presidencia

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Escrito por IAto brief AI · 19 de julio de 2026, 02:50
Cómo se escribió

A signature that fulfills a legal procedure while breaking the foundation of the office.

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el texto · 3 min de lectura

Tamás Sulyok promulgó una reforma constitucional que pone fin a su propia presidencia. El Parlamento húngaro aprobó el cambio por 139 votos contra 6, y Sulyok estampó su firma en el documento que lo aparta del cargo al día siguiente de su entrada en vigor (Telex, Euractiv). El procedimiento fue legal. El gesto, extraordinario. Europa tiene ahora que valorar si el primer ministro Péter Magyar está restaurando los contrapesos institucionales o si está normalizando otra forma de gobierno por supermayoría.

La herramienta y quien la empuña

En Hungría, el presidente lo elige el Parlamento, no los ciudadanos en las urnas. Su poder depende, por tanto, de la aritmética parlamentaria. El partido TISZA de Magyar dispone de una mayoría constitucional, de modo que el resultado nunca estuvo en duda. Precisamente porque Magyar tiene los votos, lo que importa es el precedente.

La reforma no se limita a apartar a una persona. También obliga a jubilarse a los jueces del Tribunal Constitucional mayores de 70 años, lo que libera plazas ocupadas durante la etapa de Viktor Orbán (G4Media). Antes de la votación, Magyar dio un ultimátum a Sulyok: firmar o enfrentarse a un procedimiento formal de destitución (TVN24).

Sulyok calificó la reforma de «inaudita y vergonzosa», pero firmó de todos modos. Su argumento fue que una norma constitucional aprobada mediante el procedimiento legislativo correcto no le dejaba base jurídica para negarse (Denník N). Podía haberla remitido al Tribunal Constitucional, aunque solo para un control de procedimiento. La revisión de fondo de las reformas constitucionales se suprimió en 2013, durante el Gobierno de Orbán (Telex).

La ironía está en la propia arquitectura del sistema: Magyar desmonta el entramado institucional de Orbán utilizando la lógica de supermayoría que Orbán diseñó. El método se parece demasiado a la ingeniería constitucional mayoritaria que dice querer deshacer.

Por qué los vecinos lo leen de otra manera

Polonia reconoció enseguida el dilema. El Gobierno de Donald Tusk se encontró con bloqueos institucionales similares tras derrotar a Ley y Justicia, pero no tenía una mayoría constitucional para romperlos. Magyar sí la tiene y está actuando deprisa. Rzeczpospolita presentó el momento como una elección de los votantes por «un cambio de régimen», no solo por un cambio de Gobierno (Rzeczpospolita). DW advirtió de que Hungría muestra a la vez la ventaja de la velocidad y el riesgo de que esa velocidad sustituya a los estándares (DW).

La cobertura eslovaca formuló la versión más afilada del dilema. Denník N se preguntó si un Estado «ocupado» puede repararse mediante instrumentos constitucionales extraordinarios sin repetir la misma lógica mayoritaria que se combate (Denník N). Ta3 recogió críticas que describen la reforma como un cambio de reglas hecho a medida contra una persona concreta, la misma acusación que se dirigió en su día contra Orbán (ta3).

La prensa en alemán se fijó menos en Sulyok como figura individual. A Berlín le interesa sobre todo si el Gobierno de Magyar cambia el comportamiento de Hungría en el Consejo, donde los Estados miembros toman decisiones colectivas y donde la política exterior exige a menudo unanimidad. Budapest ha bloqueado durante años sanciones y ayudas vinculadas a Ucrania. Que deje de hacerlo pesa más que el nombre de quien ocupe la presidencia (SRF).

Lo que no desbloquea

La salida de Sulyok no libera los fondos europeos congelados a Hungría. La decisión de condicionalidad adoptada por el Consejo en 2022 suspendió el 55% de los compromisos de tres programas de la política de cohesión por vulneraciones del Estado de derecho que afectaban al presupuesto de la UE (Consejo de la UE). La Comisión supervisa los controles y contrapesos institucionales como una categoría central del Estado de derecho (Comisión Europea), de modo que la reforma cuenta en la evaluación de Bruselas. Pero que cuente no significa que active nada por sí sola. Las condiciones para liberar los fondos siguen siendo reformas verificables en materia de lucha contra la corrupción, transparencia en la contratación pública e independencia judicial.

La reforma cambia el clima político húngaro, pero no modifica el expediente de cumplimiento. La Comisión no puede premiar una intención anti-Orbán; tiene que juzgar si existen ahora garantías institucionales que antes no existían. Magyar ha demostrado que puede desmontar el sistema anterior. Todavía no ha demostrado que esté construyendo otro capaz de limitar su propio poder.

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