Thwaites podría sumar 30 mm en 2100

Beneath Thwaites, seawater loosens the ice that still holds the seabed.
Composición de imagen · tobriefMuchos modelos informáticos de la Antártida omiten una forma de deshielo: el agua marina que erosiona un glaciar por debajo, en las zonas donde el hielo aún descansa sobre el lecho marino. Al incorporar ese proceso, un nuevo estudio proyecta que el glaciar Thwaites, el gigante de la Antártida occidental apodado «glaciar del Juicio Final», elevaría el nivel medio global del mar en unos 30 milímetros para 2100, casi el doble de los 15,2 milímetros que arrojan de media los modelos anteriores (Nature Communications). Esa comparación requiere cautela: los modelos previos ofrecen resultados muy dispares y el nuevo estudio enfrenta un caso ajustado con cuidado con el promedio de ese conjunto.
El estudio, revisado por pares y firmado por Mattia Poinelli, Eric Rignot y otros investigadores, se publicó el 12 de octubre (PubMed). Es una proyección basada en un solo modelo; su prueba más sólida consiste en comparar distintas versiones de ese modelo, con y sin el deshielo oculto.
Dónde cede el hielo
Una balsa pesada baja por una rampa hacia un lago: la parte trasera sigue apoyada en la rampa mientras la delantera flota. Los glaciólogos llaman línea de apoyo al límite entre ambas zonas. Los modelos habituales la representan como un borde nítido y suponen que el océano derrite el hielo sobre todo en la parte que ya flota.
Thwaites difumina ese límite. Con el vaivén de las mareas, el hielo se flexiona y el agua marina puede avanzar bajo zonas que, en principio, siguen apoyadas en el lecho. Un trabajo anterior con radar por satélite del grupo de Rignot registró la flexión del hielo al ritmo de las mareas a lo largo de una franja extensa e infirió que el agua marina se desplazaba por debajo (PNAS). Algunos investigadores participaron en ambos estudios, por lo que esa observación sirve de base al nuevo modelo, pero no constituye una verificación independiente de sus resultados.
El deshielo en esa franja adelgaza el hielo justo donde se sujeta al lecho marino. Al perder agarre, el glaciar puede desprenderse de elevaciones del fondo que lo frenan, y el hielo situado detrás fluye con más facilidad hacia el mar. Esto importa porque la mayor parte de la contribución de un glaciar al nivel del mar procede del hielo que descansaba sobre el lecho antes de entrar en el océano. El hielo que ya flota se parece a un cubito en un vaso: ya ha desplazado casi el mismo peso de agua.
Poner el modelo a prueba con el pasado
Antes de proyectar el futuro, el equipo comprobó si el modelo podía reproducir lo que los satélites habían registrado entre 1996 y 2023. Cada simulación se evaluó según la velocidad observada del hielo, su adelgazamiento y la posición de la línea de apoyo (Research Square). Reproducir bien las tres variables a la vez es mucho más difícil que acertar con una sola. Un modelo meteorológico afronta una prueba parecida cuando debe recrear a la vez la temperatura, el viento y la lluvia del día anterior.
Las versiones que incluían una amplia zona de deshielo reprodujeron mejor ese periodo que las que la omitían. Después, el equipo proyectó ambas variantes suponiendo que el clima se mantenía en el promedio de 1996 a 2023. Sin esa zona, Thwaites elevaría el nivel del mar en 8,3 milímetros para 2100; con una franja de varios kilómetros de anchura, la contribución sería de 30,1 ± 5,7 milímetros. El margen de más o menos expresa la incertidumbre en torno al valor central (Nature Communications). Mantener constante el clima es una decisión deliberada: permite aislar el efecto del proceso de deshielo omitido, sin tener que calcular cuánto se calentará el océano.
Qué implica para las costas europeas
La cifra de Thwaites corresponde a la parte de un solo glaciar en la subida media global, no al aumento que experimentará una costa concreta. El nivel local también depende de si el terreno asciende o se hunde y de las condiciones regionales del océano (NASA). En Europa, el riesgo se manifiesta en las marejadas y las pleamares. Sin defensas más sólidas, la Agencia Europea de Medio Ambiente prevé que la subida del mar hará mucho más frecuentes los episodios de niveles extremos del agua en buena parte del litoral del continente (AEMA).
El hallazgo más claro surge al comparar las simulaciones del propio estudio: en ambas se mantiene el mismo glaciar y el clima permanece igual de estable. Cuando se permite que el océano derrita el hielo bajo zonas que aún descansan sobre el lecho, el modelo reproduce mejor el pasado reciente y proyecta una contribución mucho mayor al nivel del mar. El resultado ofrece a los numerosos modelos de las capas de hielo que omiten esa franja una razón concreta para incorporarla.
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- 10/14/2026, 1:44:27 AM
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