La promesa Patriot llega tarde al invierno

Ukraine’s winter defence rests on interceptors its allies can spare.
Composición de imagen · tobriefVolodímir Zelenski afirmó el 25 de septiembre que Donald Trump le había comunicado, durante su encuentro en Nueva York tres días antes, que había tomado una «decisión definitiva» y que Ucrania «recibirá licencias para producir misiles Patriot» (Kyiv Independent). Washington no lo ha confirmado. Aunque lo haga, los interceptores fabricados en Ucrania tardarán años en llegar; la defensa aérea de este invierno depende de los misiles que ya existen y de que los aliados estén dispuestos a entregarlos.
Un sí que Washington aún no ha firmado
La oficina de Zelenski califica el resultado de acuerdo político, pero no precisa el tipo de misil, la fábrica ni la fecha de inicio (presidencia de Ucrania). La versión estadounidense es aún menos concluyente. Según Berliner Zeitung, el portavoz del Departamento de Estado Ian Bateson dijo el 23 de septiembre que no se había tomado ninguna decisión definitiva, y dos días después seguía sin haber confirmación de Estados Unidos (Berliner Zeitung).
Ambas versiones pueden ser ciertas. Trump podría haber dado su aprobación política en privado, mientras el Departamento de Estado, que concede la autorización legal, aún no ha actuado. Washington ya ha dado señales contradictorias: Trump se retractó en julio de su apoyo a la concesión de licencias y el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo el 2 de septiembre que las conversaciones seguían en marcha y que ampliar la producción llevaría años (Militarnyi, RFE/RL).
Tres pasos antes de poner en marcha una fábrica
Un sí presidencial solo abre el primer paso. La normativa estadounidense sobre exportación de armas exige que una empresa obtenga la autorización previa y por escrito del Departamento de Estado antes de firmar un acuerdo para fabricar material de defensa en el extranjero (eCFR). Esa autorización delimita quién será el socio, qué trabajo se hará y qué datos técnicos se compartirán, pero no aporta maquinaria ni financiación. Después, el fabricante debe acordar la producción con un socio ucraniano y la nueva planta tendrá que demostrar que sus misiles cumplen los requisitos.
El tipo de misil, que no se ha precisado, determina con qué empresa negociará Ucrania y qué amenazas podrá interceptar. United24Media, un medio especializado ucraniano, considera más probable que se elija el antiguo PAC-2 GEM-T de Raytheon que el interceptor más moderno, del que Ucrania más carece para hacer frente a los misiles balísticos; calcula que una línea de producción podría empezar a funcionar a finales de 2027 o principios de 2028 (United24Media). El propio Zelenski ha hablado de un plazo de entre uno y un año y medio para poner en marcha la producción una vez recibidos los permisos (Rzeczpospolita).
La experiencia alemana da una idea de los plazos, aunque responde a otro modelo: un contrato de suministro, no una licencia para producir en Ucrania. RTX anunció el 14 de abril un contrato de 3.700 millones de dólares financiado por Alemania para suministrar interceptores GEM-T a Ucrania; parte de la producción se hará en una nueva planta en Schrobenhausen (RTX). Se prevé que los primeros misiles de esa línea lleguen en 2028 (Hartpunkt). Alemania ya cuenta con financiación, contrato y emplazamiento, pero el plazo sigue midiéndose en años.
Quién decide este invierno
Las medidas de Zelenski dan prioridad a los misiles disponibles. El 24 de septiembre anunció un acuerdo para adquirir otro lote de Patriot ya fabricados y ha repetido que las asignaciones mensuales de Estados Unidos son insuficientes (Kyiv Independent).
Las decisiones europeas están ahora en manos de Varsovia y Bucarest. El viceministro de Defensa polaco, Stanisław Wziątek, confirmó un paquete de ayuda de unos 50 millones de euros que incluye munición para los Patriot, pero no precisó cuántos misiles se entregarán ni cuándo (Defence24). El presidente rumano, Nicușor Dan, se comprometió el 18 de septiembre a aportar una parte proporcional al esfuerzo conjunto de los países de la OTAN que tienen interceptores Patriot, también sin dar cifras (Ziare.com).
Ambos Gobiernos afrontan el mismo dilema. Cada interceptor que envíen a Ucrania saldrá de las reservas con las que protegen su propio territorio en el flanco oriental de la OTAN. Ninguno ha dicho cuántos entregará, por lo que aún no se puede medir el efecto sobre su propia defensa. Alemania ocupa otra posición: financia misiles que no llegarán hasta que este invierno haya terminado.
A la espera de la confirmación de Estados Unidos, Zelenski ha informado de un acuerdo político que podría permitir a Ucrania producir sus propios Patriot en el futuro. La defensa del país este invierno seguirá dependiendo de los misiles disponibles y de cuántos estén dispuestos a ceder Polonia, Rumanía y los demás países que los tienen.
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