EE UU pide 120 millones de barriles de diésel

Europe weighs selling emergency diesel before the next supply shock.
Composición de imagen · tobriefEstados Unidos ha pedido a Francia y Alemania que liberen sus reservas de emergencia de diésel y ha amenazado con restringir las exportaciones estadounidenses de ese combustible. Una fuente cifra en 120 millones de barriles durante seis meses la petición dirigida a toda la UE (Reuters). Vender ahora parte del combustible almacenado podría aliviar los precios, pero dejaría a Europa con menos cobertura ante una futura interrupción del suministro. Por ahora, no se ha acordado ni liberar las reservas ni imponer un veto.
Una petición acompañada de una amenaza
Washington presenta la petición como un reparto de responsabilidades. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que Estados Unidos había cumplido con su parte al coordinar en marzo una liberación de reservas y que ahora los aliados debían cumplir sus compromisos. El secretario de Energía, Chris Wright, sostuvo que disponer de más diésel ayudaría antes de la cosecha y de la temporada de calefacción invernal (Reuters).
La amenaza está menos definida que la petición. Donald Trump se ha mostrado favorable a estudiar una prohibición temporal de las exportaciones, aunque también ha preguntado si encarecería la gasolina en Estados Unidos, y Wright ha advertido contra un veto general (Washington Post). No se ha publicado ninguna orden que lo ponga en vigor.
Aun así, Europa tiene motivos para tomarse en serio la amenaza. Según un dato de agosto, Estados Unidos suministraba alrededor de la mitad del diésel importado por la UE (Euronews). Perder a un proveedor de ese tamaño obligaría a los compradores europeos a competir por cargamentos de otros orígenes.
El posible coste es una estimación basada en modelos, no una previsión. Oxford Economics calculó que los precios mayoristas del diésel en Europa —lo que cobran las refinerías y los comerciantes antes de que el combustible llegue al surtidor— subirían entre un 40% y un 50% si se impusiera una prohibición total. Ese escenario extremo ayuda a entender por qué el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, advirtió de que las restricciones estadounidenses perjudicarían a la economía europea (Euronews).
Quién tiene el combustible
Bruselas no tiene depósitos de diésel propios. Cada Estado miembro mantiene sus reservas de emergencia, que pueden estar en manos de organismos públicos o de petroleras obligadas a almacenarlas; cada gobierno decide si las libera conforme a su legislación (EU stocks directive). Por eso la presión de Estados Unidos se dirige a París y Berlín, y no a la Comisión.
La extracción sería considerable. Según CGTN, que citó cifras basadas en datos de Eurostat de mayo de 2025, las reservas de emergencia de diésel y gasóleo de la UE sumaban entonces unos 39 millones de toneladas. En el cálculo del medio, liberar cerca de 16 millones de toneladas supondría alrededor del 41% del total (CGTN). Esas cifras tienen más de un año, así que hoy la proporción podría ser mayor o menor.
Berlín se muestra reticente. El Ministerio de Economía alemán afirmó que no había recibido una nueva petición de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que coordina las liberaciones de reservas entre los países importadores de petróleo, y advirtió del riesgo de desestabilizar el mercado (Bloomberg).
Por qué no está garantizado que baje el precio en el surtidor
Para la Comisión, el problema está en el precio: no hay escasez de diésel. La portavoz Anna-Kaisa Itkonen dijo que la UE afrontaba una «crisis de asequibilidad» (EU Perspectives). En agosto, los precios de los carburantes para transporte personal en la UE eran un 23,8% más altos que un año antes; el indicador incluye tanto la gasolina como el diésel (Eurostat). Transportistas y agricultores notan primero el encarecimiento del diésel porque lo consumen directamente en camiones y tractores.
Una liberación de reservas tendría efecto en el mercado mayorista. Poner más barriles a la venta puede rebajar el precio mayorista aunque los gobiernos los vendan al precio vigente. Que un camionero acabe pagando menos depende de los distribuidores: pueden trasladarle solo una parte de la rebaja, hacerlo con retraso o quedarse con la diferencia como margen.
La analista polaca del mercado de combustibles Urszula Cieślak sostuvo que vender combustible almacenado al precio de mercado no abarataría automáticamente el coste para los conductores y que venderlo por debajo de ese precio podría transferir el beneficio a los intermediarios (Fakt). El mecanismo es sencillo: un comerciante que compra barato combustible estatal puede revenderlo al precio de mercado y quedarse con la diferencia, de modo que el descuento acaba en las cuentas de un mayorista y no en las de un agricultor.
Esa cobertura también tiene un coste. Cada barril vendido hoy deja de servir para protegerse ante una futura interrupción del suministro, y los organismos o empresas que mantienen las reservas tendrán que reponerlo más adelante.
Los países de la AIE tienen previsto debatir el asunto el 2 de octubre (Bloomberg). La disyuntiva ya está clara: se pide a Europa que dedique una parte considerable de unas reservas creadas para responder a una escasez a un problema de precios, aunque no se sabe cuánto alivio llegaría al surtidor. El objetivo sería evitar una prohibición estadounidense que se ha amenazado, pero aún no se ha ordenado, y sobre la que los propios responsables de Washington muestran cautela. Como las cifras disponibles corresponden a mayo de 2025, no se conoce la proporción exacta que está en juego; con los datos actuales, sin embargo, la retirada sería grande frente a la cobertura de emergencia europea.
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