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EU_PUBLIC_AFFAIRS01 / 08 · historia del día3 min · 927 palabras · 145 fuentes

Estados Unidos recorta bombarderos y submarinos para la OTAN

Escrito por IAto brief AI · 27 de mayo de 2026, 03:50
Cómo se escribió

The aerial refueling systems that enable NATO's reach are being withdrawn from Europe.

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El Pentágono comunicó a sus aliados de la OTAN, en una reunión a puerta cerrada celebrada en Bruselas a finales de mayo, que reducirá de forma drástica las fuerzas aéreas y navales comprometidas para escenarios de crisis en Europa. Los bombarderos se recortan a la mitad, los submarinos desaparecen de la lista y los cazas bajan un tercio. La decisión afecta a los sistemas que sostienen los planes de defensa de la Alianza. Los socios europeos deberán presentar propuestas para cubrir esos huecos en una Force Sourcing Conference —la reunión en la que los países comprometen unidades concretas para cubrir necesidades militares— a comienzos de junio, con la cumbre de la OTAN en Ankara, el 7 y 8 de julio, como fecha límite política (Reuters/Der Spiegel, The Deep Dive).

Los recortes no se centran en tropas, sino en las capacidades de apoyo sin las cuales las fuerzas europeas tendrían graves dificultades para operar en una guerra real: aviones cisterna, aeronaves de guerra electrónica, drones de reconocimiento y submarinos de ataque.

Los sistemas que hacen funcionar todo lo demás

El Modelo de Fuerzas de la OTAN, aprobado en la cumbre de Madrid de 2022, asigna de antemano 800.000 militares en tres niveles de disponibilidad a planes regionales de defensa. Esos planes, elaborados en la cumbre de Vilna de 2023, cubren el Báltico, el Atlántico y el Mediterráneo. Se diseñaron bajo la premisa de que las capacidades estadounidenses estarían disponibles (OTAN).

Las fuerzas de combate europeas dependen de esos sistemas. Los cazas necesitan aviones cisterna para cruzar el Báltico, los aparatos aliados requieren guerra electrónica para sobrevivir a las defensas antiaéreas rusas y los grupos navales cuentan con submarinos de ataque para protegerse bajo el agua. Esas son precisamente las categorías que Washington quiere retirar.

La exposición ante los directores políticos de la OTAN corrió a cargo de un alto asesor del secretario de Defensa, Pete Hegseth. Una portavoz de la Alianza admitió una «dependencia excesiva de EE UU en la planificación de fuerzas de la OTAN» y apuntó que las responsabilidades militares podrían «reorganizarse» (TRT World/Reuters).

La aritmética de la incapacidad

Europa opera unos 60 aviones cisterna. EE UU cuenta con 610, una proporción de diez a uno (Aerospace Global News). Europa no tiene ningún bombardero estratégico. Lo más parecido es un Rafale francés equipado con misiles de 500 kilómetros de alcance; un B-52 puede atacar desde casi 13.000 kilómetros y permanecer sobre un teatro de operaciones durante veinte horas (ISS Europa).

La supresión de defensas aéreas enemigas —la capacidad de destruir los sistemas antiaéreos rusos para que los aviones aliados puedan operar— quizá sea el vacío más inquietante. Un investigador belga en materia de defensa explicó a Defence News que las fuerzas aéreas europeas «han abandonado sencillamente» ese ámbito «y ahora deben reconstruirlo desde cero». Tres de los dieciséis analistas consultados calcularon que esa reconstrucción podría llevar más de una década (Defence News).

Un estudio del Instituto Kiel publicado en mayo de 2026 situó el coste total de la autonomía estratégica europea en unos 500.000 millones de euros en diez años, alrededor de 50.000 millones anuales, equivalentes al 0,25% del PIB europeo (Kiel/Defence News). El límite real no es el presupuesto, sino la capacidad de producción. Airbus estudia elevar la fabricación de aviones cisterna, pero no la ha confirmado. El sustituto de la OTAN para su flota de radares aerotransportados, ya cerca de la retirada, aún no tiene contrato firmado. El primer misil europeo de ataque de largo alcance no llegará antes de 2029.

Dos libros, una Alianza

El general Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa, dijo el 19 de mayo a los jefes de Estado Mayor aliados que la reducción estadounidense «no afecta a la ejecutabilidad de nuestros planes regionales» (OTAN). Su mensaje respondía a la reducción de tropas anunciada antes, no a los recortes en capacidades de apoyo revelados días después. La cautela que añadió resultó más elocuente: EE UU se limitaría a aportar «solo aquellas capacidades críticas que los aliados aún no pueden proporcionar». Las capacidades que se retiran son precisamente esas.

El patrón agrava una dependencia anterior. Los aliados europeos compraron sistemas de armas estadounidenses —F-35, baterías Patriot, lanzadores HIMARS— a un ritmo récord, hasta el punto de que las ventas militares exteriores de EE UU captaron el 50,7% de los presupuestos europeos de equipamiento entre 2022 y 2024, frente al 27,8% de los tres años anteriores (Bruegel). Esas compras funcionaban en parte como seguro político: adquirir material estadounidense para mantener a Washington implicado. Ahora, la Casa Blanca retira compromisos operativos que esos sistemas estaban llamados a complementar, mientras Europa depende más que antes de tecnología militar estadounidense. El ECFR advierte de que una lectura rusa de la OTAN como una Alianza «frágil y dividida» es la condición más propicia para un error de cálculo (ECFR).

Lo que Ankara no puede resolver

La cumbre puede aprobar objetivos de gasto y compromisos de capacidades. No puede fabricar aviones cisterna, formar tripulaciones de guerra electrónica ni poner satélites en órbita. Los compromisos formales de EE UU se presentarán en la Force Sourcing Conference de junio; hasta entonces, las cifras exactas seguirán siendo clasificadas. Ningún responsable aliado ha dicho públicamente si los planes de defensa de Vilna siguen siendo ejecutables con el Modelo de Fuerzas revisado, y la pregunta se ha evitado de forma constante en las ruedas de prensa. Entre lo que los líderes prometerán en Ankara y lo que las fábricas pueden entregar se abre un desfase que se adentra en la década de 2030.

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