El V4 planta cara al ajuste alemán

A disciplined regional caucus forms to protect its share of the European budget.
Composición de imagen · tobriefPolonia, Chequia, Eslovaquia y Hungría celebraron la semana pasada en Gödöllő, Hungría, su primera cumbre formal de líderes en años. La reunión reactivó el Grupo de Visegrado (V4), un formato regional que quedó paralizado cuando la invasión rusa de Ucrania dejó al descubierto diferencias de fondo sobre Moscú. Esas diferencias siguen ahí, pero los cuatro gobiernos han encontrado un terreno donde coordinarse compensa: la negociación del próximo presupuesto de la UE.
Gasto antiguo, facturas nuevas y nadie dispuesto a recortar
El marco financiero plurianual (MFP) de la UE fija los techos de gasto y las grandes partidas para siete años. El próximo cubrirá el periodo 2028-2034 y deberá aprobarse por unanimidad de los 27 Estados miembros, con el visto bueno del Parlamento Europeo. Basta un solo país para bloquear el acuerdo.
Dos grandes capítulos dominan el presupuesto europeo desde hace décadas: la política de cohesión, destinada a reducir la brecha entre regiones, y las subvenciones agrarias de la política agrícola común (PAC). Ambos tienen defensores poderosos. El problema es que sobre la misma mesa se acumulan nuevas facturas: defensa, apoyo a largo plazo a Ucrania, costes de la ampliación y devolución de la deuda común emitida para financiar NextGenerationEU durante la pandemia (ECA, Euronews). Alguna partida tendrá que ceder. Ningún gobierno quiere decir cuál.
El canciller alemán, Friedrich Merz, encabeza la presión por contener el gasto. Ha rechazado un presupuesto cercano a los dos billones de euros y se opone a nueva deuda común europea (FAZ, Zeit). Países Bajos, Austria y Suecia sostienen una línea parecida: limitar el gasto total y no volver a endeudarse conjuntamente.
Al otro lado, el grupo de los Amigos de la Cohesión, formado por unos 16 o 17 Estados, entre ellos Italia, España, Portugal y los cuatro países del V4, firmó una declaración en la que defendía que la cohesión y la PAC no deben recortarse para financiar nuevas prioridades (Ministerio de Exteriores español, EUNews).
Un grupo de presión, no un regreso pleno
La cumbre de Gödöllő encaja en esa alianza presupuestaria más amplia. En la rueda de prensa, los cuatro líderes citaron la cohesión, la PAC, los precios de la energía y la reforma del mercado de derechos de emisión como prioridades compartidas, y acordaron retomar las consultas antes de cada Consejo Europeo (AP/SFGate, Denník N). El primer ministro eslovaco, Robert Fico, dijo que el V4 quería volver a ser «muy fuerte». El primer ministro checo, Andrej Babiš, habló de una caída inaceptable de la asignación prevista para Chequia y vinculó la coordinación del V4 a la búsqueda del máximo retorno posible del presupuesto (ČT24).
La coordinación existe, pero tiene límites. Cuatro países actuando juntos en una negociación que exige unanimidad no obtienen un veto especial que no tuvieran ya por separado, porque el artículo 312 del TFUE concede ese poder a cada Estado miembro. Lo que ganan es peso político: un bloque centroeuropeo disciplinado eleva el coste de recortar la cohesión y puede influir en el texto de compromiso antes de que llegue a la mesa final de los líderes. El primer ministro polaco, Donald Tusk, subrayó la cooperación con Italia y otros países fuera del V4 (PAP), mientras medios polacos y checos describen el grupo como un subbloque dentro de los Amigos de la Cohesión, no como una alianza autónoma (Business Insider Polska, Aktuálně.cz).
Las fuentes alemanas confirman esa lectura desde el otro lado. Merz reconoció que su línea de ahorro no era la posición mayoritaria entre los líderes (n-tv). Berlín interpreta la negociación como el pulso habitual entre contribuyentes netos y receptores de fondos, no como un problema específico de Visegrado.
Aliados hoy, competidores mañana
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, convocó la reunión de los Amigos de la Cohesión antes del Consejo Europeo de junio, donde los jefes de Estado y de Gobierno marcan la orientación política de la UE, y defendió que la cohesión y la PAC no deben financiar las nuevas partidas de gasto (Sky TG24). En esta negociación, Roma necesita los votos del Este contra los recortes de los países frugales.
La prensa italiana apunta, sin embargo, al capítulo incómodo que vendrá después: la ampliación hacia el Este, en especial la adhesión de Ucrania, podría desplazar fondos agrícolas y de cohesión hacia nuevos miembros, con presión sobre los receptores actuales del sur (Quotidiano Nazionale). Los países que defienden los fondos europeos están alineados contra los recortes, pero competirán entre ellos cuando se cierre el tamaño total del presupuesto y los gobiernos repartan lo que quede.
De Gödöllő no salió ningún documento público del V4 con demandas presupuestarias concretas o líneas rojas (Telex). Tampoco existen aún las tablas finales de asignaciones nacionales para el MFP 2028-2034, de modo que las afirmaciones actuales sobre ganadores y perdedores forman parte de la negociación. La rueda de prensa mostró la parte sencilla: acordar que pague otro. La prueba real llegará cuando la Comisión ponga cifras junto al nombre de cada país.
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