Vučić dimite para ser primer ministro

Vučić leaves the presidency seeking a parliamentary majority to bring him back to power.
Composición de imagen · tobriefAleksandar Vučić dimitió como presidente de Serbia el domingo 27 de septiembre para encabezar a su partido en las elecciones parlamentarias anticipadas del 25 de octubre y hacer campaña para convertirse en primer ministro (Reuters, BTA). Deja un cargo que ya ocupa por otro que solo puede darle una nueva mayoría parlamentaria. Meses de protestas han llevado a Serbia a este ciclo electoral, y ahora Vučić intenta convertirlo en una vía para recuperar el poder.
La decisión estaba prevista. Vučić disolvió el Parlamento de 250 escaños el 9 de septiembre y convocó las elecciones de octubre, con lo que atendió una de las principales demandas del movimiento de protesta liderado por estudiantes (AP). Ouest-France había informado a principios de ese mes tanto de la fecha electoral como de la posible dimisión (Ouest-France).
Ana Brnabić, presidenta del Parlamento y estrecha aliada de Vučić, debía asumir las funciones presidenciales el lunes (BTA). Aún no se ha confirmado el momento exacto del traspaso legal.
Dos elecciones y una mayoría por construir
El 25 de octubre, los serbios elegirán un nuevo Parlamento (Reuters). El primer ministro será quien obtenga el respaldo de esa cámara. Vučić solo podrá volver al poder si su lista y sus socios logran suficientes escaños para formar una mayoría que lo respalde.
Según BBC Serbian, en un plazo aproximado de 90 días deberá celebrarse también una elección presidencial. El cómputo empezará cuando la dimisión aparezca publicada en el Boletín Oficial, el registro estatal de actos jurídicos. Hasta entonces, el plazo no estará fijado.
Los estudiantes llevan la protesta a las urnas
El principal rival de Vučić surgió de las protestas que siguieron al derrumbe mortal de la marquesina de la estación de tren de Novi Sad (AP). La comisión electoral de Serbia aprobó el 15 de septiembre su candidatura, «Lista de los Estudiantes: los estudiantes ganan», tras validar 69.099 firmas (N1).
El programa de la lista propone reducir el control de los partidos sobre las instituciones que deben fiscalizar el poder (Danas). Una de sus propuestas da una idea de su alcance: los estudiantes quieren que el regulador de los medios y la radiotelevisión pública queden libres de la influencia del partido gobernante.
La contienda es desigual. Deutsche Welle informa de que los medios afines al Gobierno han calificado a los estudiantes de «bloqueadores» y han señalado a su líder, Ilija Srdanović. El mismo reportaje recoge la afirmación de Vučić de que su partido cuenta con un 47-48% de apoyo, una cifra que él mismo difunde y que no procede de sondeos independientes (DW).
Serbia invitó a observadores de la OIDDH, la oficina electoral de la OSCE (la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, integrada por 57 países). La misión se puso en marcha el 16 de septiembre y empezó a desplegar a 30 observadores de larga duración el día 25 (OSCE/ODIHR). Su informe evaluará si la votación fue limpia, pero no decidirá quién gobierna.
Por qué siguen las elecciones sus vecinos
Las elecciones serbias se siguen en toda Europa: en medios regionales franceses, en la cadena internacional alemana y en la radio pública búlgara. La cobertura búlgara apunta al interés europeo más concreto: la energía.
Serbia es candidata a entrar en la UE, pero sigue comprando gas a Rusia. Según la radio pública búlgara, Vučić habló de gas con Vladímir Putin el 26 de septiembre y espera que se prorrogue un anexo de suministro ruso que vence el día 30 (BNR). El petróleo afronta un plazo similar. Un comunicado de la empresa publicado a finales de agosto indicaba que la licencia específica de la OFAC, que permite operar a NIS, la petrolera serbia bajo control ruso, también vencía el 30 de septiembre (NIS). No se dispone de una confirmación más reciente sobre su situación.
La dimisión no ha creado ninguno de esos plazos, pero las decisiones sobre los vínculos energéticos de Serbia con Rusia se tomarán en plena campaña. Durante las próximas cuatro semanas, quien negocia esas cuestiones será formalmente un candidato, no el jefe del Estado.
Nada de lo que se ha publicado indica que Serbia haya cambiado de rumbo a raíz de la dimisión de Vučić. Lo que ha cambiado es la vía por la que puede conservar el poder: ahora depende de una votación parlamentaria y de que reúna una mayoría, en una campaña cuya limpieza la OIDDH aún debe evaluar.
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