El G7 prioriza el diésel al liberar petróleo

Europe waits to learn which promised diesel barrels will reach buyers.
Composición de imagen · tobriefEl Grupo de los Siete acordó el 2 de octubre liberar 100 millones de barriles de petróleo y combustibles durante cuatro meses, en coordinación con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que organiza las reservas de emergencia de los países ricos (declaración del G7). En los primeros 20 días se pondrán a disposición volúmenes «sustanciales» de diésel (publicación canadiense de la declaración). Los líderes no precisaron qué parte del total corresponde a nuevos compromisos y cuál ya se había prometido en marzo.
Europa tiene un motivo concreto para seguir de cerca la medida: en el primer semestre de 2026, las importaciones cubrieron el 46% de la demanda europea de diésel y Estados Unidos suministró el 40% de esas compras, según BNP Paribas. El transporte por carretera, la agricultura y quienes conducen vehículos diésel dependen así en gran medida de las refinerías estadounidenses.
El acuerdo llegó un día después de que Washington presionara a Europa para que redujera sus propias reservas de diésel y planteara limitar las exportaciones estadounidenses de ese combustible (To Brief). En la declaración, los líderes reafirmaron que no restringirían las exportaciones de energía entre los países del G7. El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo que Donald Trump había sido «claro»: no habría prohibiciones (EFE). Es un compromiso político, no una norma vinculante, pero afecta a la principal vía de suministro de la que depende Europa.
Por qué se prioriza el diésel
Las reservas de emergencia son combustibles que guardan los Gobiernos o las empresas obligadas por ley a mantener existencias para hacer frente a una interrupción del suministro. Una vez vendido y trasladado, un barril de diésel almacenado puede llegar a los distribuidores. El crudo, en cambio, primero debe pasar por una refinería, y eso solo es posible si dispone de capacidad sobrante.
En marzo, la AIE advirtió de que el diésel y el combustible de aviación eran especialmente vulnerables, porque la capacidad de refino no siempre puede aumentar al mismo ritmo que el suministro de crudo (AIE). Para aliviar ese cuello de botella, los líderes se comprometieron a escalonar los trabajos de mantenimiento de las refinerías, de modo que no cierren al mismo tiempo. También pedirán a países que no pertenecen al G7 que refinen más diésel (publicación canadiense de la declaración). Por ahora, ambas medidas son solo intenciones y ninguna ha generado combustible adicional.
La declaración tampoco especifica cuánto aportará cada país. No indica que el diésel liberado al principio vaya a venderse en Europa y no en otros mercados del G7. La Comisión Europea afirmó que, de momento, el suministro de diésel en la UE era estable, aunque los precios seguían altos por la escasez en el mercado mundial (Comisión Europea). Como la escasez es global, liberar diésel en otros lugares también podría moderar los precios en Europa. Es una inferencia cuyo posible efecto nadie ha cuantificado.
Lo que ya se había prometido en marzo
En marzo, los 32 miembros de la AIE acordaron poner a disposición 400 millones de barriles, la mayor liberación conjunta de reservas de la historia de la agencia (AIE). El texto de octubre pide a la AIE que supervise la «aplicación íntegra» de los compromisos de marzo. También señala que la nueva liberación tendrá en cuenta lo que ya se haya entregado (declaración del G7, Reuters vía Euronext). Los documentos no aclaran hasta qué punto se solapan ambos compromisos.
Quedan así dos preguntas distintas: cuántos barriles se comprometen ahora por primera vez y cuántos se han ofrecido o entregado ya, y a qué destinos. Si se entrega antes un combustible prometido hace meses, llegará más a los mercados en las próximas semanas, aunque no aumente el volumen total comprometido.
El caso de Países Bajos muestra por qué importa la diferencia. El 1 de octubre, el Gobierno neerlandés anunció que pondría a disposición otra partida de diésel y gasolina a partir del día 2, como parte de su compromiso de marzo y no de uno nuevo (Gobierno neerlandés). Así, en octubre empiezan a aparecer barriles comprometidos en marzo, junto con el nuevo anuncio del G7. La información neerlandesa habla de una oferta; no dice que los compradores hayan adquirido el combustible ni que se haya entregado.
Si llega más diésel a las estaciones de servicio, los principales beneficiados serán las actividades que más lo consumen, como el transporte de mercancías por carretera y la agricultura. Las reservas que se utilicen ahora tendrán que reponerse más adelante, y los líderes han pedido a la AIE que les asesore sobre cómo hacerlo (declaración del G7). Quién asuma el coste dependerá de si las reservas pertenecen a los Gobiernos o a las empresas obligadas a mantenerlas; la declaración no aborda esa cuestión.
El G7 ha fijado un calendario que da prioridad al diésel y se ha comprometido por escrito a no limitar las exportaciones entre aliados. La AIE deberá presentar un informe de seguimiento en un plazo de 20 días (publicación canadiense de la declaración). En él se espera un desglose por países de los nuevos compromisos, las entregas efectivas y sus destinos. Hasta entonces, nadie ajeno a los Gobiernos implicados puede determinar cuánto diésel adicional representan los 100 millones de barriles.
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- 10/3/2026, 2:05:40 AM
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