Diecisiete países blindan fondos agrarios y regionales

Governments defend their budget demands while the question of payment stays blank.
Composición de imagen · tobriefDiecisiete Gobiernos de la UE firmaron el 2 de octubre una carta en la que reclaman que «se mantenga la financiación global de la política de cohesión y de la PAC» en el presupuesto comunitario para 2028-2034 (POLITICO, EU Today). Seis países más ricos quieren reducir ese mismo presupuesto. Ambas posiciones solo pueden encajar si se recorta otro gasto o alguien aporta más, pero ninguno de los dos grupos ha dicho quién asumiría el coste.
La PAC, o política agrícola común, ayuda a sostener las rentas agrarias. La política de cohesión financia inversiones destinadas a reducir las diferencias entre las regiones más pobres y las más ricas. La lista de firmantes abarca desde España, Italia y Grecia hasta Polonia, Rumanía y los países bálticos (EU Today).
La carta se envió al primer ministro irlandés, Micheál Martin. Su Gobierno dirige las negociaciones y está revisando el texto que los líderes debatirán en la cumbre del 15 y 16 de octubre (POLITICO).
La carta no concreta qué cantidad quiere proteger. Según ANSA, sostiene que el borrador de la Comisión ya reduce en términos reales los fondos agrícolas y regionales, aunque el presupuesto total crezca. Propone financiar la defensa y la competitividad con recursos adicionales, en lugar de aplicar más recortes.
La apuesta por un presupuesto menor
Alemania, Países Bajos, Austria, Dinamarca, Finlandia y Suecia fijaron una posición común el 27 de agosto (Gobierno alemán). A finales de septiembre ya pedían reducir el presupuesto en «varios cientos de miles de millones de euros» (Euronews). También han presionado a Martin para que presente un borrador más reducido (To Brief).
La Comisión propone 1,7631 billones de euros a precios constantes de 2025, es decir, descontando la inflación prevista. Esa cifra incluye 149.300 millones para devolver la deuda contraída durante la pandemia (Servicio de Estudios del Parlamento Europeo). El dinero destinado a devolver esa deuda no puede financiar también la agricultura, las regiones o la defensa.
En su declaración de agosto, los seis países piden un total menor, pero no especifican qué programas recortar (Gobierno alemán). Tampoco hay acuerdo dentro del grupo sobre dónde aplicar los recortes. El primer ministro finlandés, Petteri Orpo, firmó la carta, pero dijo que Finlandia no busca reducir las ayudas agrícolas (Yle).
Qué fondos quedarían protegidos y cuáles competirían
El Istituto Affari Internazionali calcula que la financiación conjunta de la agricultura y la cohesión sería alrededor de un 14% menor, en términos reales, que la actual (IAI). La Comisión integraría ambos ámbitos en un único plan nacional para cada país (seguimiento legislativo del Parlamento Europeo).
Dentro de esos planes habría dos partidas garantizadas. Las regiones menos desarrolladas recibirían 218.000 millones de euros (Bruegel). Otros 295.700 millones quedarían reservados para ayudas a las rentas agrarias (seguimiento de la PAC del Parlamento Europeo).
El resto competiría por un fondo flexible de 235.000 millones, que también tendría que cubrir la migración y el control de fronteras (Bruegel). La presión recaería en las regiones más ricas, que no tendrían una asignación específica, y en los programas de desarrollo rural que no estén incluidos en la reserva de ayudas a las rentas. Las grandes explotaciones también se verían afectadas: se reducirían los pagos superiores a 20.000 euros y ningún agricultor podría recibir más de 100.000 al año (seguimiento de la PAC del Parlamento Europeo).
Quién puede bloquear un acuerdo y quién pagaría
Según el artículo 312 de los tratados de la UE, los Gobiernos deben aprobar el presupuesto por unanimidad y el Parlamento Europeo debe dar su consentimiento (EUR-Lex). Cualquiera de los dos grupos puede bloquear un acuerdo, pero ninguno puede imponer su propuesta. El 22 de septiembre se pidió a los ministros que señalaran qué programas consideran prioritarios (Presidencia irlandesa).
Si no se alcanza un acuerdo a tiempo, se prorrogarían los límites de gasto del último año del marco actual (EUR-Lex). Cualquier nuevo gasto en defensa o competitividad tendría que encajar entonces en esos límites.
Los 17 proponen tres vías para financiar un presupuesto mayor: alargar el plazo para devolver la deuda contraída durante la pandemia, suprimir los descuentos que reducen las aportaciones de algunos países más ricos y crear ingresos para la UE con un diseño justo y no regresivo (ANSA). Cada opción trasladaría el coste a un pagador distinto. Alargar el plazo dejaría parte de la factura para futuros presupuestos de la UE; eliminar los descuentos elevaría las aportaciones de los países más ricos que hoy se benefician de ellos.
Los nuevos ingresos también tendrían que salir de empresas o consumidores. La Comisión calcula que las fuentes que propone podrían recaudar 58.500 millones de euros al año, aunque cada una requiere una aprobación por separado (Comisión Europea).
Hay otras opciones: los Gobiernos podrían aumentar sus aportaciones nacionales, recortar otros programas o recurrir a un endeudamiento limitado. Proteger los fondos agrícolas y regionales dentro de un presupuesto menor obligaría a recortar otros gastos o a cambiar quién paga y cuándo. Ninguno de los dos grupos ha concretado ese intercambio, y los 17 aún no han dicho qué cantidad quieren proteger. El nuevo borrador de Martin será el primer texto que tenga que ponerle cifras.
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