Tres petroleros alcanzados en Ormuz

New strikes unsettle the Gulf route carrying energy toward Europe.
Composición de imagen · tobriefEl martes 29 de septiembre se informó de que tres petroleros habían sido alcanzados por proyectiles no identificados en el estrecho de Ormuz, en unas alertas que no se conocieron hasta la mañana siguiente (gCaptain). Por el estrecho transitan petróleo del Golfo y gas catarí de los que depende Europa, y el tráfico ya había caído a una pequeña parte de los niveles anteriores a la guerra. Los avisos añaden un riesgo a esa ruta, pero no identifican a quien disparó ni permiten atribuirles un coste adicional para Europa.
Qué confirman los avisos
Las alertas procedían de UK Maritime Trade Operations (UKMTO), un servicio naval británico que advierte a los buques mercantes de posibles amenazas. La agencia las publicó el miércoles con los números 144-26 a 146-26 (UKMTO 144-26, UKMTO 146-26). Varios medios europeos informaron de ellas pocas horas después (Le Figaro).
Uno de los avisos describe un petrolero alcanzado en el costado de babor, el lado izquierdo del buque. Otro señala que un barco fue alcanzado mientras entraba en el golfo.
Los avisos de UKMTO no evalúan los daños ni informan sobre las tripulaciones. Ese silencio no debe interpretarse como una buena noticia: solo indica que la información no se ha hecho pública. La agencia recoge los informes de los propios buques, que aseguran haber sido alcanzados, pero no identifica el arma, el lugar desde el que se disparó ni al responsable.
Qué muestran y qué no los ataques anteriores
Los dos bandos de la guerra han atacado buques en estas aguas. La Guardia Revolucionaria iraní afirmó el 18 de septiembre que había alcanzado al petrolero Trend por cruzar sin permiso (AP). Reuters informó el 6 de septiembre de que las fuerzas estadounidenses habían atacado petroleros iraníes al hacer cumplir el bloqueo de los puertos de Irán (Reuters).
Esos incidentes muestran que el estrecho es una zona de combate, pero no aclaran quién alcanzó a estos tres buques. Para determinarlo harían falta pruebas físicas, como restos recuperados, registros de radar o inspecciones de los Estados de abanderamiento, los países donde están registrados los buques. No se ha publicado ninguna prueba de ese tipo.
Las conversaciones entre Washington y Teherán que podrían aliviar la presión sobre la vía marítima no han dado lugar a un acuerdo (To Brief).
Qué implica para Europa
Los buques siguen cruzando el estrecho, aunque son muy pocos. Los datos de seguimiento de Windward citados por Argus registraron 17 tránsitos el día de los ataques, frente a unos 135 al día antes de la guerra (Argus).
Los gobiernos no deciden si esos buques zarpan. Esa decisión corresponde al capitán y al operador de cada barco, mientras que las aseguradoras fijan el precio de cubrir el viaje. Un aviso de UKMTO influye en esas decisiones, pero no las determina.
El efecto para Europa se nota en los mercados energéticos. Antes de la guerra, por Ormuz transitaban unos 20 millones de barriles de petróleo al día, cerca de una quinta parte del consumo mundial, según la US Energy Information Administration (EIA) (EIA). El gas natural licuado (GNL) de Qatar, enfriado hasta convertirlo en líquido para transportarlo en buques, no tiene una ruta alternativa por gasoducto que evite el estrecho.
Italia muestra lo que eso supone en la práctica. La energética Edison ya había perdido 35 cargamentos de GNL catarí desde el comienzo de la guerra y preveía dejar de recibir otros seis antes de principios de diciembre, según informó el diario especializado Staffetta Quotidiana el 28 de septiembre, un día antes de los ataques (Staffetta Quotidiana).
Los avisos del martes añaden un riesgo a una ruta que Europa ya tenía dificultades para utilizar, aunque todavía no demuestran que haya aumentado el coste. No se ha publicado ninguna prima de seguro, precio del combustible o cifra de entregas que permita distinguir el efecto de estos ataques de las pérdidas que la guerra ya había causado. Quién alcanzó a los buques seguirá sin saberse hasta que los investigadores o los Estados de abanderamiento hagan públicas pruebas físicas.
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